La respiración consciente en mindfulness
Macarena Zavala
(Psicólog@)
18 noviembre, 2025
Seguramente, en algún momento en que nos hemos sentido desregulados o desbordados, alguien nos ha dicho: “respira”. Sin embargo, ¿entendemos realmente por qué esto es tan importante?
La respiración es vital para que los seres humanos nos mantengamos con vida; la realizamos de forma automática y sin esfuerzo. No obstante, la respiración consciente, es decir, llevar la atención a la respiración de manera intencional, es una de las herramientas más poderosas y accesibles para anclarnos al presente, regularnos emocionalmente y conectar con nuestro cuerpo. Además, nos ayuda a detectar nuestros estados emocionales y a enviar potentes mensajes a nuestro cerebro a través de ella.
“Guiar a alguien a través de una sola respiración ya es enseñar a estar consciente. No subestimes el poder de la simplicidad.” (Fargo, s.f., Mindfulness quotes, OnePeloton).
Índice
La relación entre la respiración consciente y el mindfulness
El mindfulness, o atención plena, nos invita a ejercitar la capacidad de estar aquí y ahora, con curiosidad y sin juicio. La respiración se utiliza como un nexo entre la mente y el cuerpo, una herramienta para entrenar la atención sostenida y la conexión con el presente.
Jon Kabat-Zinn, pionero en mindfulness, lo ilustra de la siguiente manera:
“Mientras respires, hay más cosas que van bien en ti que cosas que van mal” (Kabat-Zinn, 1994).

¿Por qué se utiliza la respiración consciente?
La respiración consciente se emplea en mindfulness principalmente porque es el camino más eficaz para volver y conectar con el presente. A través de ella podemos:
• Anclar la mente al presente: cuando nuestros pensamientos se ubican en otro espacio temporal o tienen alta carga emocional, la respiración funciona como un vehículo de regreso. Al enfocar la atención en el flujo del aire, recordamos a la mente el espacio en el que realmente existimos y fortalecemos la atención plena.
• Regular las emociones: la respiración está estrechamente vinculada al sistema nervioso autónomo. Al regularla, activamos el sistema parasimpático, responsable de la relajación y la recuperación, lo que reduce los niveles de ansiedad y estrés.
• Fomentar el reconocimiento: observar cómo respiramos nos permite detectar señales tempranas de agitación, ansiedad o bloqueo emocional. Esto nos da la capacidad de observar sin reaccionar.
• Enviar señales relevantes al cerebro: la mente y el cuerpo están estrechamente conectados, y la respiración es un canal fundamental en la comunicación entre ambos. Si respiramos por la boca, de forma rápida, superficial y poco controlada, le decimos a nuestro cerebro “estamos agitados” o incluso “debemos prepararnos para una amenaza”. En cambio, si respiramos por la nariz, de manera pausada y consciente, le enviamos el mensaje “estamos en calma”, “estamos seguros”.
• Generar bienestar físico y mental: estudios científicos han demostrado que la práctica de la respiración consciente puede mejorar la concentración, fortalecer el sistema inmunológico, favorecer el sueño reparador y reducir la presión arterial.
¿En qué ayuda practicar la respiración consciente?
Los beneficios de la respiración consciente se manifiestan en los planos físico, cognitivo y emocional.
A nivel emocional, actúa como un agente que reduce la reactividad. Cuando surge una emoción intensa o que escala rápidamente como por ejemplo el enfado, solemos reaccionar de manera impulsiva. Con el mindfulness y la respiración aprendemos a detenernos, observar lo que ocurre y elegir cómo actuar desde la conciencia, no desde la reacción. En otras palabras, nos da espacio para acceder a nuestra “mente sabia”.
A nivel cognitivo, incrementa la concentración y la claridad mental. Al centrar la atención en un elemento tan básico como la respiración, fortalecemos las redes neuronales implicadas en la autorregulación y en los procesos atencionales. Esto se traduce en un mayor enfoque y en un mejor rendimiento en tareas que requieren concentración.
A nivel físico, favorece la relajación muscular y la oxigenación cerebral, generando un estado general de calma. Practicar la respiración consciente durante pocos minutos al día puede generar grandes beneficios y ayudarnos a afrontar mejor el estrés cotidiano.
Técnicas y ejercicios de atención a la respiración
Existen diversas formas de practicar la respiración consciente dentro del marco del mindfulness. A continuación, se presentan algunas de las más utilizadas y efectivas:
1. Atención básica a la respiración: observar la respiración tal como es, sin intentar modificarla.
- Siéntate con la espalda recta y los pies apoyados en el suelo.
- Lleva la atención a las sensaciones físicas de respirar: el aire entrando por la nariz, el movimiento del pecho o el abdomen.
- Cuando notes que tu mente se ha distraído (y se distraerá), simplemente reconoce el pensamiento y vuelve al aire.
2. Respiración diafragmática o abdominal: ayuda a activar la respuesta de relajación.
- Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.
- Inhala lentamente por la nariz, sintiendo cómo se eleva el abdomen (no el pecho).
- Exhala suavemente por la boca.
3. Contar la respiración: ideal para principiantes o para momentos de gran distracción mental.
- Inhala y cuenta “uno”, exhala y cuenta “dos”, hasta llegar a diez. Si pierdes la cuenta, simplemente vuelve a uno, sin juzgarte.
4. Escanear la respiración en el cuerpo: combina la atención respiratoria con la conciencia corporal.
- Observa cómo la respiración se manifiesta en distintas zonas: pecho, abdomen, espalda, hombros.
- Permite que cada exhalación ablande las zonas de tensión.
5. Respiración 4-7-8: muy útil para conciliar el sueño.
- Inhala durante 4 segundos, retén el aire 7 segundos y exhala lentamente durante 8.
- Repite de tres a cuatro ciclos para favorecer la relajación profunda y calmar el sistema nervioso.
Conclusiones
Respirar, es un hábito de presencia, practicar la respiración consciente no requiere mucho tiempo, pero sí intención y constancia. Dos o tres minutos al día son suficientes para empezar a notar sus beneficios. Puedes hacerlo al despertar, antes de una situación estresante o antes de dormir. Lo importante no es cuánto tiempo dediques, sino la calidad de la atención que pongas en cada respiración.
Con el tiempo, esta práctica se integra de manera natural en la vida diaria: cada respiración consciente se convierte en una oportunidad para volver al presente y reconectar contigo mismo. La respiración consciente, nos permite mantener el equilibrio en medio del oleaje mental.
Referencias
Fargo, S. (s.f.). Mindfulness quotes. Recuperado de https://www.onepeloton.com/blog/mindfulness-quotes
Kabat-Zinn, J. (1994). Wherever You Go, There You Are: Mindfulness Meditation in Everyday Life. New York: Hyperion.
Nhất Hạnh, T. (1975). The Miracle of Mindfulness: A Manual on Meditation. Boston: Beacon Press.
Ray, A. (2015). Mindfulness: Living in the Moment — Living in the Breath. New Delhi: Inner Light Publishers.
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