efecto pigmalion Profecía Autocumplida

Efecto Pigmalion, el enorme poder de las expectativas

Sonia CastroSonia Castro (Psicó[email protected])

No es la primera vez que en el blog dedicamos un artículo para explicar en profundidad un sesgo cognitivo psicológico. Ya lo hicimos con el conocido “Efecto Halo”, y hoy le toca el turno al curioso y llamativo efecto Pigmalión o Profecía Autocumplida.

Origen

Cuenta la mitología griega que Pigmalión fue un famoso escultor que terminó enamorándose locamente de una de sus esculturas, en concreto de su obra llamada Galatea. Tal fue el amor que sentía hacia ella que la diosa Afrodita, muy conmovida por el deseo de Pigmalión y empujada por su compasión, finalmente le otorgó vida a la escultura, transformando a Galatea en un ser humano, la convirtió en una mujer de carne y hueso. Más tarde Pigmalión se casó con ella y fruto de su amor, nació su hija Pafo. La expectativa cargada de deseo se hizo finalmente realidad.

¿Qué es el Efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión es un término que se utiliza en psicología para referirse al fenómeno por el cual las expectativas y las creencias que posee una persona influyen directamente en las conductas, en el rendimiento y en los resultados de otra, bien sea de manera positiva, produciendo un alto rendimiento, o por el contrario afectando de manera negativa sobre el mismo, saliendo así perjudicado.

Cuando estas expectativas (ya sean altas o bajas), proceden del propio individuo hacia sí mismo, se produciría el mismo fenómeno, pero en vez de efecto Pigmalión, lo denominaríamos “Efecto Galatea”.

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Ejemplos

Vamos a ver tres ejemplos claros y evidentes del efecto Pigmalión: en el colegio o en la escuela, en el sector de la empresa y en el entorno familiar.

  1. El efecto Pigmalión en la Educación. En este campo es donde más se ha estudiado y se ha experimentado este efecto. De hecho, una de las investigaciones más importantes, la de Rosenthal y Jacobson en 1968, se realizó en el entorno escolar. En ella se informó a un grupo de profesores que a sus alumnos se les había realizado una prueba para evaluar sus capacidades intelectuales (prueba que nunca se realizó). Más tarde, se les indicó (de manera inventada) cuáles habían sido aquellos que habían obtenido los mejores resultados, afirmando además que serían los que mejor rendimiento tendrían posteriormente. Al finalizar el curso escolar, ocho meses después, así pasó, esto es, aquellos que habían sido considerados mejores, sí tuvieron un rendimiento mayor. ¿Magia? Por supuesto que no, efecto Pigmalión. 😉 Los profesores se habían creado unas altas expectativas en relación a ellos y actuaron a favor para que éstas se cumplieran. Por tanto, se demostró que las expectativas de los profesores sobre los alumnos pueden llegar a condicionar su comportamiento y también afectar a su evolución académica.
  2. El efecto Pigmalión en la Empresa. También este efecto es muy importante para mejorar la productividad de las empresas. Un ejemplo claro de ello lo comprobamos cuando un trabajador recibe de manera continuada la aceptación y el reconocimiento de su jefe, aquí, su autoestima sube y existe una alta posibilidad de que el empleado muestre un alto desempeño en sus actividades y funciones. En el polo opuesto tendríamos justo lo contrario, y es que cuando de manera habitual, las capacidades y funciones de un trabajador son criticadas lo que ocurre, de nuevo por el efecto pigmalión, es una disminución en la calidad del trabajo. De esto se deduce que transmitir expectativas positivas sobre un grupo determinado, impacta en el buen rendimiento de ese grupo de personas.
  3. El efecto Pigmalión en Casa. Tenemos que tener mucho cuidado de lo que este efecto puede provocar en los niños desde la comunicación que utilicemos en casa. La familia (padres, hermanos, abuelos…) son una gran influencia en los niños y sus expectativas más o menos directas, pueden llegar a producir mucha presión sobre ellos. Por esto es fundamental y muy importante generar expectativas positivas sobre los más pequeños.

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Conclusiones

En la actualidad y neurocientíficamente hablando hoy ya sabemos que cuando alguien confía en nosotros y nos contagia esa confianza, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, incrementa nuestra lucidez, nuestra energía y en consecuencia nuestra atención, eficacia y eficiencia.

Así que ahora que gracias a Pigmalión somos conscientes de que nuestras palabras, gestos, creencias y acciones influyen en el otro, ¿por qué no utilizarlo para reforzar sus capacidades y generar en él un sentimiento de valía y buena autoestima que le acompañe toda su vida? 😉 ¿Empezamos?

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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