acatisia

Acatisia: el motor interno

Dafne Cataluña Dafne Cataluña (Psicó[email protected])

3 noviembre, 2020

“Las piernas se me mueven cuando estoy sentado en el trabajo, incluso durmiendo, siento un cosquilleo y la única forma de pararlo es moverlas, moverlas sin parar, incluso a veces camino incesantemente sobre el mismo sitio, o balanceo el tronco una y otra vez. Es como si tuviera un motor interno que me incita a moverme aunque no quiera”.

Definición

Inicialmente fue descrita como manifestación de ansiedad y posteriormente como efecto adverso de ansiedad, finalmente como efecto adverso de fármacos especialmente neurolépticos y como una manifestación inhabitual de enfermedad de Parkinson. En 2011 se investigó sobre este síndrome, y se descubrió que mucha gente lo padece, que afecta a las mujeres embarazadas y que la hiperactividad de la corteza motora puede ocasionarlo, también está involucrada la dopamina, que es un mensajero químico que ayuda a controlar el movimiento en el sistema nervioso central.

El término acatisia viene del griego y viene a decir, literalmente: “no sentarse”.

Uno de cada cuatro pacientes que acude a la unidad de sueño por problemas de insomnio crónica sufre este trastorno del movimiento, esa necesidad imperiosa de moverse y entre el 2 y 3% de la población occidental la padece, además está demostrado que es curable.

Los síntomas descritos anteriormente se relacionan con el testimonio de una persona que sufre acatisia: sensación de inquietud, tensión interna, la necesidad continua de moverse, que suele aparecer en un periodo de inactividad, trabajando o en el coche, afecta al sueño, rompe los ritmos circadianos, produce estrés, y puede ser motivo de una dolencia en las piernas.

Causas

No sé conocen las causas, aunque si algunos factores relacionados:

  • Como la falta de hierro.
  • La diabetes.
  • La esclerosis múltiple.
  • enfermedades crónicas del riñón.
  • Consumo de antipsicóticos de primera y segunda generación.
  • Ácido valproico.
  • Litio.
  • Antidepresivos.

Tipos

La clasificación de acatisia en distintos subtipos viene que ver principalmente con el momento en que empiezan a aparecer los síntomas, en concreto, este trastorno del movimiento se divide en 3 tipos:

  1. Acatisia aguda: aparece después de iniciar un tratamiento con psicofármacos.
  2. Acatisia tardía: puede aparecer hasta meses o años después de la administración del tratamiento que la causa.
  3. Por abstinencia: puede iniciarse en las 6 semanas posteriores a la interrupción del tratamiento.

Síntomas:

Los principales síntomas son: la imposibilidad de mantenerse quieto: sensación de inquietud, necesidad de mantenerse en movimiento, o el urgimiento de mantener las piernas inquieta, cruzar y descruzar las piernas, retorcerse, emitir gemido.

Además se asocian, a este síndrome otros síntomas:

  • Disforia: lo opuesto a la euforia, es una emoción desagradable o molesta.
  • Ansiedad.
  • Labilidad emocional: son ataques frecuentes, involuntarios e incontrolables de llanto o risa exagerados o no están conectados con el estado emocional.
  • Fatiga.
  • Hipertensión.
  • Tascinesia: tendencia al movimiento y a andar( sentarse y levantarse continuamente)
  • Distonía: es un efecto secundario englobado en lo que se conoce como síntomas extrapiramidales.
  • Crisis oculógira: la desviación de la mirada hacia arriba
  • Contracciones musculares.
  • Problemas de atención.

Tratamiento

Si el síndrome es producido por psicofármacos, se puede tratar disminuyendo la dosis del fármaco que lo ha producido, especialmente cuando es leve, se debe tener en cuenta que la mejoría tarda en llegar tras la reducción de la dosis y que esta puede conllevar a una recaída, también se puede cambiar el medicamento.

Cuando la acatisia es grave puede llegar a ser incómoda y producir mucha ansiedad, además de ser una causa, puede ser la consecuencia. Por eso además de regular bien el medicamento que puede estar produciéndola es importante hacer mucho deporte, tomar pocos estimulantes, reducir estrés practicar meditación y relajación, importante cambiar el estilo de vida ,buena alimentación, mover mucho las piernas, reducir consumo de tabaco y alcohol y cuidar la higiene del sueño.

¿Cómo reducir ansiedad para no llegar al descontrol del movimiento? Aunque sea un síndrome neurológico producido principalmente por el consumo de psicofármacos está muy ligado a la ansiedad, podemos ayudar a reducirla comenzando a hacer una respiración consciente (Enrique Rojas): Cuando soportamos una carga importante de ansiedad ponemos una presión innecesaria en todos nuestros mecanismos vitales, lo cual se traduce en respiración agitada, palpitaciones, sudores fríos, mareos y otros muchos síntomas desagradables.

Un ejercicio muy utilizado en las terapias conductistas es justamente desacelerar y desactivar ese estado de alerta contante a través de la respiración que puede realizarse en cualquier lugar y con solo 10 minutos, tiene un efecto calmante que ayuda a centrarse:

  • Antes de nada, llevaremos la respiración a un ritmo lento, implicado en el vientre, el pecho y las clavículas, que deben levantarse con cada inspiración
  • Nuestra respiración será suficientemente lenta cuando ya no oigamos el paso del aire.
  • Centra tu atención en las fosas nasales, por espacio de diez minutos nos concentraremos en el aire que entra y sale suavemente como una tenue brisa
  • Centrarte en la respiración ayuda a vaciar la mente. Aún así, si durante el ejercicio acuden pensamientos molestos a nuestra cabeza, no debemos oponernos a ellos, ya que con ello lo reforzaríamos.

Como recomiendan los instructores de meditación, solo hay que etiquetarlos como pensamiento y dejarlos pasar sin juzgarlos como si fueran nubes.

Dafne Cataluña
Dafne Cataluña

Licenciada en psicología y fundadora del IEPP en el año 2010. Desde entonces ha formado a cientos de profesionales en Psicología Positiva Aplicada, ha impartido conferencias y realizado actividades de divulgación como coordinadora del grupo del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

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