ataque de pánico

Ataque de Pánico

Sonia Castro Sonia Castro (Psicólog@)

3 octubre, 2022

¿Qué es un ataque de pánico?

"Comenzó hace 10 años. Estaba sentada durante un seminario en un hotel y esta sensación apareció de la nada. Sentí que me estaba muriendo. Para mí, un ataque de pánico es una experiencia violenta, siento que me estoy volviendo loca, parece que estoy perdiendo el control. Mi corazón late con fuerza, todo parece irreal y hay una fuerte sensación de calamidad inminente. Entre un ataque de pánico y otro existe este pavor y ansiedad de que van a regresar. El tratar de escapar a estas sensaciones de pánico puede ser agotador."

Un ataque de pánico o de ansiedad es la aparición brusca de un intenso miedo acompañado de síntomas fisiológicos, son de breve duración (de minutos a horas). Cuando finaliza queda una sensación de cansancio físico, agotamiento y dificultad para concentrarse.

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¿Cómo se identifica?

Las personas que sufren o han sufrido estos ataques en alguna ocasión los identifican muy bien por la sensación de “miedo a volverse loco” o “miedo a tener un nuevo ataque”.

Síntomas

Para diagnosticar un ataque de pánico se exigen 4 o más síntomas de una larga lista, la mayoría de ellos de tipo físico o somático: palpitaciones, taquicardia, temblores, falta de aliento, asfixia, sensación de ahogo, mareo, vértigo, sensación de inestabilidad, dolor o molestia en el pecho, sofocos, sudoración, sensación de opresión en el pecho, náuseas o molestias gastrointestinales, escalofríos, parestesias (sensación de entumecimiento y hormigueo), despersonalización (sensación de que la persona está separada de ella misma), desrealización (la realidad parece lejana, sensación de no realidad), miedo a morir, miedo a volverse loco o a perder el control, miedo a marearse o a desmayarse y miedo a sufrir un ataque al corazón.

Se exige también que aparezcan bruscamente y que alcancen su pico máximo en los primeros 10 minutos.

Los ataques de pánico, (no el trastorno de pánico) son muy comunes en la población no clínica. Solamente el PRIMER ataque de pánico es verdaderamente el INESPERADO, los siguientes ataques se producen por condicionamiento a señales externas y/o internas.

Trastorno de Pánico

El trastorno de pánico se diagnostica cuando aparecen ataques de pánico inesperados y recurrentes, (al menos 2), y que al menos un ataque se haya seguido durante al menos un mes de quejas, de preocupación por las consecuencias. Deben descartarse causas biológicas, consumo de sustancias o condiciones médicas.

Estos ataques han de ocurrir en circunstancias en las que no hay un peligro objetivo, no deben presentarse sólo en situaciones conocidas o previsibles y en el período entre las crisis, el individuo debe además estar relativamente libre de ansiedad.

El principal problema del trastorno de pánico no son en realidad los ataques, sino, el TEMOR A SUFRIRLOS. Los ataques producen un malestar tan intenso y tan semejante a otros problemas físicos como un infarto, o un desmayo, que el individuo desarrolla ansiedad anticipatorio o miedo al miedo (fotofobia).

Puede presentarse a cualquier edad, en los niños o en los ancianos, pero casi siempre comienza en los adultos jóvenes. No todos los que sufren ataques de pánico terminan teniendo trastornos de pánico; por ejemplo, muchas personas sufren un ataque y nunca vuelven a tener otro a lo largo de su vida. Sin embargo, para quienes padecen de trastorno de pánico es importante obtener tratamiento adecuado lo más rápido posible.

Causas

Podemos hablar de una suma de diversos factores o desencadenantes.

  • La carga genética. Las personas que lo sufren suelen tener en su familia, otros casos similares de antecedentes familiares de ataques de pánico o trastorno de pánico.
  • Estrés. El estrés continuado puede ser una de las causas que observamos como causante. Factores estresantes como la muerte de un familiar cercano o la  enfermedad grave de un ser querido.
  • Ciertos cambios importantes en la vida, como un divorcio o la llegada de un bebé a la familia.
  • Un suceso traumático inesperado y repentino, como una agresión sexual o un accidente grave.
  • El consumo de tabaco y/o cafeína en exceso.
  • Antecedentes de maltrato físico o abuso sexual en la niñez.

Tratamiento

La opción es acudir SIEMPRE a un profesional para valorar los pasos a seguir. Por lo general, los ataques y el trastorno de pánico se trabajan con psicoterapia, con medicamentos y/o una combinación de ambos.

Psicoterapia

Vencer los ataques de pánico uno mismo es muy complicado y casi imposible.

El psicólogo es un profesional que está formado, preparado y trabaja a diario con personas que necesitan un apoyo externo para gestionar este tipo de demandas. Así, de la misma forma que cuando te duele un oído, pides cita con el otorrino, pide cita con el psicólogo si sientes que no gestionas de forma correcta las emociones y no te estás encontrando emocionalmente bien.

Tu terapeuta te acompañará en el proceso y verás disminuir y eliminar el malestar en cuanto empecéis a trabajar juntos. Iréis de la mano y en cuánto detecte que se cumplen los objetivos marcados al inicio, te dejará volar solo. Así de sencillo.

Medicación

Los médicos también pueden recetarle diferentes medicamentos que ayudan a tratar el trastorno de pánico:

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) e inhibidores de recaptación de la serotonina y la norepinefrina (IRSN)

Los ISRS y los IRSN se utilizan de manera habitual para tratar la depresión, pero también son útiles para ciertos síntomas del trastorno de pánico. Muchas veces no son inmediatos y pueden tener efectos secundarios, como dolores de cabeza, náuseas o dificultad para dormir. Estos efectos secundarios no suelen ser graves para la mayoría de las personas, especialmente si se empieza con una dosis baja y se la va incrementando poco a poco.

Betabloqueadores o betabloqueantes

Ayudan a controlar algunos de los síntomas físicos del trastorno de pánico, como las taquicardias y palpitaciones. Aunque los médicos no suelen prescribir betabloqueadores para el trastorno de pánico, pueden ser útiles en ciertas situaciones que preceden a un ataque de pánico.

Benzodiacepinas

Muy conocidas en la población general. Las benzodiacepinas son sedantes que también son sumamente eficaces para disminuir rápidamente los síntomas de un ataque de pánico. Sin embargo, pueden causar tolerancia y dependencia si se utilizan en exceso y de forma continuada.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales y la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente redactora y creadora de contenido, comunicación interna, comunicación externa, medios y apoyo al departamento de RR.HH en el Instituto Europeo de Psicología Positiva.

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