Condicionamiento Operante: Cuando el aprendizaje llega a través de las consecuencias

Sonia Castro Sonia Castro (Psicó[email protected])

6 julio, 2021

Escuchar y leer el término Condicionamiento Operante me lleva irremediablemente a recordar mis años de carrera: años repletos de apuntes subrayados con colores fluorescentes, de exámenes tipo test, de risas infinitas, de horas y horas de estudio en la biblioteca, de césped húmedo y rayos sol en primavera, de prácticas con bata blanca y cronómetro en el hospital, de vídeos en blanco y negro con perros y ratones de protagonistas, de infinitos cafés de máquina muy dulces el día que tocaba terminar las clases a las 20:45 de la noche y por supuesto me lleva a recordar a esas compañeras y compañeros maravillosos con los que aún hoy, más de 15 años después, sigo teniendo contacto y un cariño muy especial.

Y todo ello por un par de palabras 😉 ¡Maravillosa memoria y maravillosa época de mi vida universitaria!

Pero, otra vez aquí, en el año 2021, vamos al lío.

¿Cuántas veces has escuchado el concepto de condicionamiento operante?, ¿y condicionamiento clásico e instrumental?, ¿cuántas veces te lo han explicado?... Da lo mismo si la respuesta es 1 ó 22, porque hoy de nuevo en el blog del IEPP vamos a detallarlo.

“La educación es lo que sobrevive cuando lo que se ha aprendido se ha olvidado”

B. F Skinner

Qué es el condicionamiento operante

El condicionamiento operante, también llamado condicionamiento instrumental es un procedimiento, una herramienta o una estrategia de aprendizaje que se basa en que la probabilidad de que se dé una respuesta concreta y determinada dependiendo siempre de las consecuencias esperadas.

Por lo tanto, según esto, las acciones, comportamientos y/o conductas de un individuo pueden ser modificados por sus consecuencias.

El término se lo debemos a Skinner, padre del conductismo, que tras muchos experimentos e investigaciones con animales llegó a él siguiendo la estela de los descubrimientos y teorías previas de Paulov y de Thorndike, con el condicionamiento clásico y la ley del efecto respectivamente.

Por lo tanto, según el condicionamiento operante de Skinner los animales (no nos olvidemos que el ser humano es un animal) aprendemos conductas en función de las consecuencias. Esto es, en función de las consecuencias obtenidas (positivas o negativas) de cada acción, las conductas serán o no repetidas en el futuro.

Un ejemplo real  

Vamos a poner un ejemplo sencillo, con el que seguro se entiende mucho más rápido y mejor el proceso completo del condicionamiento operante.

Los bonos, los premios, los regalos y las primas económicas que se utilizan de manera habitual en el sector comercial y en el mundo profesional de las ventas, no es más que un procedimiento de condicionamiento operante o instrumental por el que se le estimula al trabajador/a a vender. 

La idea, la perspectiva y el deseo y las ganas de recibir y cobrar el bono a final de mes es más que suficiente para estimular e incitar el esfuerzo del trabajador/a y sus ventas. De la misma manera, con la falta del mismo se le desestimula y la conducta será menos comprometida.  

Características y términos

El concepto de condicionamiento operante a su vez está relacionado y conlleva otros términos y características que son importantes y que es probable que desconozcas si no lo has estudiado en profundidad. Aquí te detallo los más claves.

  • Estímulo discriminativo. Aquel estímulo (luz, música, objeto, texto, imagen…) que señala, avisa, discrimina y le indica a la persona la disponibilidad del refuerzo. En nuestro ejemplo anterior, el estímulo discriminativo sería la idea de cobrar el bono a final de mes.
  • Refuerzo positivo. Aquello que aumente la frecuencia de una respuesta. Esto es, el refuerzo positivo aparece cuando la conducta ejecutada conlleva la obtención de un premio. El premio no tiene por qué ser únicamente material o un objeto específico tangible, no, imaginaros una sonrisa, un abrazo, unas palabra de ánimo… aquello que hace que en la persona brote una emoción positiva y agradable. En nuestro ejemplo de arriba el refuerzo es la cantidad de  dinero del bonus.
  • Refuerzo negativo. Consiste en retirar un estímulo aversivo si se presenta la conducta deseada. Cualquier “cosa” que disminuya la frecuencia de una respuesta, por lo que el refuerzo negativo consiste en la evitación o retirada de un estímulo aversivo, dañino y desagradable para la persona.
  • Conducta operante. Conducta o comportamiento nuevo que se aprende, no es aleatorio, sino que se adquiere a través de las consecuencias que recibe el organismo. En nuestro ejemplo, serían esas estrategias y habilidades comerciales aprendidas que hacen que el trabajador venda mucho más.
  • Omisión. Si después de la conducta no ocurre un suceso bueno, así disminuirá la presencia de la conducta.
  • Castigo. Ojo, no confundir con refuerzo negativo, no es lo mismo. Hablamos de castigo si después de la conducta ocurre un suceso malo que disminuirá la presencia de la conducta. La diferencia es que el castigo es para reducir conductas, y los refuerzos sirven y se emplean para incrementarlas.

Hoy en día el castigo cada vez se utiliza mucho menos en todos los sectores y aunque en ocasiones pueda ser eficaz, desde el IEPP optamos por su no utilización.

Aplicaciones prácticas

Se sigue hablando y escribiendo mucho sobre el condicionamiento y el aprendizaje operante ya que este proceso se sigue utilizando en técnicas concretas y específicas y es muy habitual llevarlo a la práctica en el contexto clínico y de la salud y también es muy frecuente en el sector educativo y de la formación.

En el ámbito clínico:

En el ámbito de la educación:

  • Aprendizaje de nuevas conductas en los más pequeños, como ir al baño sin ayuda o comer determinadas comidas como las verduras o las frutas
  • Condicionamiento de los niños/as para que se habitúen al tratamiento odontológico
  • Eliminar conductas como dejar de morderse las uñas
  • Acostumbrarse a ordenar los juguetes.

Si te interesa saber más sobre educación positiva, no dejes de leer este artículo sobre ella:

Los aprendizajes, los condicionamientos, los refuerzos y las recompensas son parte de un mundo mucho más amplio que me llevaría horas y horas de explicación. Espero que con esta pequeña introducción al concepto de condicionamiento operante haya aclarado dudas y habértelo dejado un poquito más claro, “nunca te acostarás, sin aprender una cosa nueva más”. Ese era mi único objetivo 😉

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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