El Síndrome del Salvador en psicología

Rocío Garrido Rocío Garrido (Psicólog@)

27 enero, 2026

¿Alguna vez has conocido a alguien que siempre está intentando ayudar a los demás, incluso sacrificando su propio bienestar? Es esa persona que siempre siente la necesidad de solucionar los problemas de sus amigos, familiares o pareja, asumiendo la responsabilidad de resolver sus dificultades o “rescatarlos” de algún sufrimiento.

Este comportamiento que en principio podría ser catalogado como altruista o generoso, puede enmascarar ciertas patologías y dar lugar a consecuencias poco saludables, lo que en psicología se conoce como el “Síndrome del salvador”.

Es importante precisar que no se trata de un trastorno reconocido en los manuales de diagnóstico oficiales, sino que se refiere más bien a un patrón de comportamiento disfuncional que termina haciendo daño tanto al que ayuda como al que es ayudado.

En este artículo, vamos a explicar de forma sencilla qué es exactamente el Síndrome del Salvador, por qué algunas personas lo desarrollan, y lo más importante, ¿tiene tratamiento?

¿Qué es el Síndrome del Salvador?

Las personas que manifiestan este síndrome se sienten responsables del bienestar de todas las personas de su entorno, y no permiten que sean ellas mismas las que afronten y solucionen sus propios problemas, coartando su autonomía y creando dependencia emocional. 

Este perfil ya fue identificado por Karpman (1968) en su modelo del triángulo dramático, aunque según este modelo, existe una intención oculta: la persona con el rol de Salvador/a desea proteger y ofrecer su ayuda a los demás incluso en detrimento suyo, con el objetivo de hacer dependiente a los demás de él/ella. Si no encuentra víctimas a las que salvar, las crea. Siente que si se desvive por los demás, le tomarán como alguien importante, sintiéndose querida e indispensable. 

Causas

El síndrome del Salvador surge de una combinación de varios elementos, tanto personales como contextuales:

  • Características de la personalidad: la búsqueda de aprobación, de gratitud, la necesidad de control, el miedo al abandono o al rechazo… pueden influir significativamente en esta conducta.
  • Estilo educativo: Las enseñanzas y el ambiente que experimentó durante su infancia sirven de modelo.
  • Tipo de personas con las que se relaciona: suelen ser inseguras y dependientes, con una baja autoestima que las predispone a ser “salvadas”.
  • Presión Social: Las expectativas y demandas de la comunidad o el entorno social también pueden empujar a la persona a adoptar este rol.

El síndrome del Salvador se suele dar más en mujeres que en hombres, debido al rol de “cuidadora” que tradicionalmente se ha asociado a la mujer, y que socialmente se ve reforzado, haciendo que se reproduzcan los estereotipos de género.

Síntomas

Algunas de las señales más reveladoras que muestra una persona con el perfil de “salvador” son:

  • Baja autoestima: intenta buscar siempre la aprobación de los demás para sentirse aceptado/a. Ayudar es su manera de "ganarse" ese afecto y reconocimiento.
  • Excesiva empatía: La empatía llevada al extremo hace que la persona internalice los problemas ajenos como propios, sintiéndose obligada a resolverlos para aliviar su propio malestar. A su vez, esto puede llevar a descuidar sus propios conflictos, evitando enfrentarse a ellos.
  • Tendencia al control: Al hacerse cargo de los problemas de otros, el salvador puede obtener una falsa sensación de poder y control sobre la situación o la persona. Son muy habituales pensamientos como “Si no lo hago yo, nadie lo hará bien”. Si su esfuerzo no es reconocido o la persona “salvada” no sigue sus consejos, pueden mostrar resentimiento, frustración o tristeza intensa.
  • Se crea una relación  de dependencia entre la persona “salvadora” y la persona “salvada”, con consecuencias negativas para la salud mental y emocional.

Se produce por tanto, una paradoja: En lugar de sentirse bien por ayudar, las personas con el Síndrome del Salvador a menudo se sienten tristes, irritadas y agotadas, tanto física como mentalmente. Sin embargo, el miedo a no ser valoradas les dificulta romper este círculo vicioso.

Tratamiento

Como indicábamos al principio del artículo, el Síndrome del Salvador no es una patología como tal, sino un patrón de comportamiento disfuncional. Más que de tratamiento, sería más adecuado hablar de intervenciones o estrategias para modificarlo.

Si te identificas con este rol, lo primero es tomar conciencia de él. De esta manera, te darás cuenta de cuándo lo estás poniendo en marcha y será más fácil evitarlo.

A partir de ahí,  se necesita:

  1. Hacerse cargo de la propia vida. Reflexiona sobre tus necesidades y pon el foco en tu bienestar, dedicando tiempo y energía a actividades que te gusten.
  2. Abandonar la aprobación ajena. Tu valor como persona no depende de tus acciones a favor de otros.
  3. Aprender a decir no y fijar límites. Rechazar amablemente una petición de ayuda no es egoísmo, es autocuidado. Esto requiere un entrenamiento en Inteligencia Emocional.
  4. Dejar de proteger en demasía. Las personas no siempre necesitan tu ayuda. Los problemas son también oportunidades para crecer y aprender. 
  5. Desprenderse de la carga de responsabilizarse. Libérate del control hacia los demás. Cada persona es responsable de su propia vida, decisiones y consecuencias.

Referencias bibliográficas:

Feigin, S., Owens, G., & Goodyear-Smith, F. (2014). Theories of human altruism: A systematic review. Annals of Neuroscience and Psychology, 1(1), 1-9.

Karpman, S. (1968). Fairy tales and script drama analysis. Transactional analysis bulletin, 7(26), 39-43

Nahum Montagud Rubio. (2022, marzo; actualizado noviembre 2025). Síndrome del salvador: qué es, síntomas y posibles causas. Psicología y Mente. 

Sara Flamenco (2025, enero). Qué es el Síndrome del Salvador y por qué les pasa siempre a las mujeres. Welife.

Rocío Garrido
Rocío Garrido

Licenciada en Psicología. Máster en Programas de Intervención Psicológica. Formadora en Prevención de Riesgos asociados al uso inadecuado de las Nuevas Tecnologías con menores y sus familias. Docente en el IEPP.

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