Modelo Ampliación-Construcción

Barbara Fredrickson Lee, psicóloga social de origen americano y profesora en la Universidad de Carolina del Norte es creadora del modelo ampliación-construcción en relación a las emociones positivas, ella elaboró este modelo para explicar la función que cumplen estas emociones, en contraposición con la función que se le atribuye a las negativas.

Y es que tradicionalmente en psicología se partía de una visión en la que las emociones sólo se podían considerar como tales si cumplían dos requisitos:

  • Toda emoción se asocia, necesariamente, a tendencias de acción específicas (por ejemplo, siento miedo, puedo luchar o escapar).
  • Toda emoción tiene como resultado una tendencia de acción física (siguiendo el ejemplo anterior, atacar o huir de la situación o estímulo que ha provocado esa emoción).

Fredrickson, por su parte, pone en duda ambos presupuestos argumentando que aunque las emociones positivas no conduzcan a acciones tan urgentes o inmediatas como las negativas, esto no implica que no den lugar a ningún tipo de actuación. Su modelo ampliación-construcción considera que las emociones positivas lo que provocan son cambios en la actividad cognitiva, los cuales, en un segundo momento, pueden producir cambios en la actividad física.

Fredrickson destaca también la importante función adaptativa de ambos tipos de emociones, aunque puntualiza que actúan en escalas de tiempo diferentes.

  • Por un lado, las emociones negativas como el miedo o la ira suscitan una reacción inmediata en una situación determinada, es decir, nos preparan para realizar una conducta de supervivencia en una situación de peligro.
  • Por otro lado, la función adaptativa que cumplen las emociones positivas es que ayudan a construir un conjunto de recursos personales que las personas podemos utilizar en momentos difíciles de nuestra vida. Por lo tanto, los beneficios se aprecian más a largo plazo.

El modelo ampliación-construcción propone hablar de tendencias de pensamiento y de acción, que hacen referencia a un repertorio mucho más amplio, que incluye explorar, saborear, jugar e integrar.

Las emociones positivas y los estados afectivos relacionados con ellas se vinculan en una ampliación de las posibilidades de la atención, la cognición y la acción, y a una mejora de los recursos físicos, intelectuales y sociales de la persona.

Las emociones positivas, asimismo, también amplían las posibilidades de acción y mejoran los recursos físicos. Si aumenta el campo de pensamiento, aumentará indirectamente el de la acción, a través de respuestas más creativas y acciones más variadas. En cuanto a los recursos sociales, estos también se ven incrementados, ya que se facilita la creación de relaciones sociales, de cooperación y de amistad.

Así pues, según el modelo de Fredrickson, hay tres efectos secuenciales de las emociones positivas:

  1. Ampliación: las emociones positivas amplían las tendencias de pensamiento y acción.
  2. Construcción: debido a la ampliación, se favorece la construcción de recursos personales para afrontar situaciones difíciles o problemáticas.
  3. Transformación: esta construcción produce la transformación de la persona, que se torna más creativa, muestra un conocimiento más profundo de las situaciones, es más resistente a las dificultades y socialmente mejor integrado, con lo que llega a una "espiral ascendente" que lleva a que se experimenten nuevas emociones positivas.

Según la visión de Fredrickson, la experimentación de emociones positivas incrementa los recursos personales, que luego pueden ser utilizados en otros contextos y bajo otros estados emocionales. En este sentido, experimentar emociones positivas nos lleva a generar nuevos repertorios de respuesta, nuevas posibilidades de ofrecer soluciones más creativas; pasar por esa experiencia, además de reportarnos beneficios emocionales inmediatos (experimentar nuevas emociones positivas), nos permite afrontar con mejores garantías situaciones parecidas en otros momentos.

Si el modelo tradicional partía de la base de que las emociones negativas tienen la función de activar en nosotros un repertorio básico y reducido de respuestas que facilitasen la supervivencia (disminuir repertorios de conducta, permitiendo así una huida o una lucha eficaces ante un estresor), este modelo sugiere que las emociones positivas tienen la función de ampliar y construir repertorios de pensamiento y acción, facilitando la creación de nuevas experiencias de afrontamiento y redes sociales más complejas y firmes.

Las emociones positivas están menos ligadas a tendencias de acción específicas que las negativas y también están vinculadas en menor grado a patrones psicofisiológicos precisos. En este sentido, las emociones positivas ponen en marcha conductas más flexibles, menos predeterminadas, ayudando de este modo a ampliar nuestros repertorios de conducta.

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