emociones positivas

Emociones Positivas

Categoría: Psicoterapia

Como las emociones positivas suelen ser efímeras muchas personas las consideran triviales, sin tener conciencia de su enorme importancia. La realidad es que las emociones positivas son sello distintivo de la felicidad pudiendo incluso llegar a frustrar y deshacer los efectos de los sentimientos negativos (Fredrickson, Tugade, Waugh y Larkin, 2003).

Emociones positivas, emociones saludables

Los resultados indican que un estilo emocional positivo puede desempeñar un papel más importante de lo que se pensaba en la salud, de ahí la importancia de que los psicologos comencemos a introducir variables relacionadas con el funcionamiento positivo en nuestra práctica clínica.

Desde la Psicología Positiva se tiene en cuenta el papel protagonista de las emociones positivas en el cuidado de la salud, la disminución de la tristeza y la ansiedad y el logro de estados subjetivos de bienestar.

La depresión, el estrés y la ansiedad suelen asociarse con el deterioro de la salud y un mayor riesgo a padecer enfermedades físicas. Como buena noticia, debes saber que cada vez hay más pruebas de que el afecto positivo puede ejercer influencia en la salud y actuar como modulador de los efectos de ansiedad y la depresión.

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¿Es necesario trabajar las Emociones Positivas?

Actualmente muchos psicólogos estamos siendo más conscientes de que trabajar con las emociones positivas es de vital importancia en los procesos de recuperación, equilibrio y proyección del paciente/consultante. Muchos profesionales han venido trabajando las emociones netamente desde lo racional y por eso muchas veces no han conseguido el resultado esperado.

Lo primero es poder saber que es una emoción y de donde viene. La palabra emoción deriva del latín movere y significa “mover hacia afuera”. Con este significado se ve que las emociones son un motor y de ellas deriva la fuerza para hacer todo en nuestra vida. Cada emoción nos predispone a actuar de una manera determinada y de una forma específica. Nos “lleva” a un determinado camino de acción y nos cierra o nos aleja de otro.

Si vemos la definición de emoción: Las emociones son estados complejos del organismo, respuestas globales en las que intervienen distintos componentes (Kolb, 2005) como los Fisiológicos (procesos involuntarios que involucran cambios en la actividad del sistema nervioso central y autónomo, así como cambios neuroendocrinos). Cognitivos (Procesamiento de información, que influye en nuestra vivencia subjetiva de los acontecimientos). Conductuales (Expresiones y movimientos corporales, que determinan conductas distintivas de especial utilidad comunicativa).

Pero no podemos olvidarnos de los sentimientos ya que estos son el resultado de las emociones. La palabra sentimiento viene del verbo “sentir” y se refiere a un estado de ánimo afectivo, por lo general de larga duración, que se presenta en el sujeto como producto de las emociones que le hace experimentar algo o alguien.

Pero veamos un ejemplo práctico, la frustración muchas veces la encontramos en muchos de nuestros pacientes/consultantes pero ¿de qué emociones se compone?, lo primero que vemos es la rabia, ira o acumulación del estrés dependiendo su intensidad, la segunda que encontramos es la impotencia que proviene de la tristeza, la mayoría de personas que expresan la ira lo hacen hacia los demás y generan relaciones disfuncionales o muchas rupturas emocionales ya que esta ira no va focalizada hacia la persona que causo esa emoción sino a personas que les rodean. Veamos que función tiene Ira (emoción) para entenderla mejor: Autodefensa (función adaptativa) – Movilización de energía – Eliminación de obstáculos – Inhibir reacciones indeseables de otras personas. Es por esto que al trabajar la ira debemos generar la situación para que el consultante la exprese en su totalidad, ya sea que grite, maldiga, exprese palabras de alto calibre, etc., debemos continuar y si es el caso incitar a que la persona se conecte con la emoción en su totalidad para su liberación, validación y manejo dentro del contexto terapéutico.

Las personas que inhiben la ira o rabia se cargan de todas las consecuencias negativas generando tristeza, eso en muchos de los casos deriva a la culpa y a conductas inhibitorias que afectan sus autos y posibilidad de dar soluciones eficaces a sus problemáticas. Veamos ahora la función de la Tristeza (emoción): Reintegración (función adaptativa) (es la emoción que nos lleva más fácilmente a la reflexión de vida) – Aumenta la cohesión con otras personas – Posibilidad de valorar otros aspectos de la vida – Reclama la ayuda de otras personas – Fomenta la aparición de empatía. La tristeza se trabaja resonando con su dolor para que el consultante se conecte (eso sí, hay que tener mucho cuidado de no dejar que se hunda en la emoción para no tener un episodio de depresión), es en este momento que las emociones positivas nos ayudan para equilibrar nuevamente de manera emocional a nuestro consultante y los preparan para el afrontamiento de su situación.

Para trabajar la emoción hay que darle una validación real, ayudar a entenderla para que sea más fácil su comprensión, para que la aceptación de su situación afectiva-emocional se dé por insigth.

Es importante tener claro que cuando se trabajan emociones de forma directa y desde la vía emocional (a esto me refiero desde la habilidad del terapeuta), se debe trabajar de forma paralela las emociones positivas ya que las emociones positivas cumplen un objetivo importante en el desarrollo del ser humano, ya que amplían los recursos intelectuales, físicos y sociales, haciéndolos más perdurables, y acrecentando las reservas a las que puede la persona recurrir cuando se presentan amenazas u oportunidades (Fredrickson, 2001, citado en Contreras y Esguerra, 2006).

Las emociones positivas y fortalezas a trabajar en nuestros pacientes/consultantes son la clave fundamental que les va ayudar a retomar su equilibrio en el momento que se trabajen emociones que generan mucho dolor en su vida. Por esto la experiencia habitual de emociones positivas no es sólo en gran medida independiente de la experiencia habitual de emociones negativas, sino que tiene unas consecuencias propias que superan y van más allá del mero hecho de tener una baja emocionalidad negativa (Fredrickson, 2001).

Muchos terapeutas no se dan cuanta que las emociones positivas están relacionadas con la capacidad de recuperación ante la adversidad. Por ejemplo, las personas que experimentaron niveles más elevados de emociones positivas antes de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York se recuperaron más rápido de los efectos traumáticos de dichos eventos (Fredrickson, Tugade, Waugh y Larkin, 2003).

Es importante tener en cuenta que el mundo emocional tiene una reglas muy diferentes a las emocionales de esta forma no se puede abordar en totalidad desde lo netamente cognitivo, y la invitación es a darnos cuenta que debemos sembrar tierra fértil para que las emociones positivas nos sirvan de soporte a la capacidad de recuperación de un consultante, ya que la recuperación no solo va a ser más rápida sino más beneficiosa ya que la persona no solo aprenderá a solucionar una situación emocional sino que va a reconocer más en ella de lo que veía de sí misma al momento de llegar a nuestra consulta.

Los objetivos terapéuticos no sólo incluyen aliviar los problemas sino también ayudar y dar perspectiva a las personas que presentan o no presentan problemas a llevar una vida plena. Démonos cuenta que cualquier consultante que llega a nosotros trae quejas, reproche, o culpabilizaciones de su estructura presente, pero también traen a consulta sus cualidades, ilusiones y fortalezas que pueden ser utilizadas para resolver sus problemas e ir a más en su proceso.

La visión de la psicología positiva frente a la salud psicológica implica experimentar más sentimientos positivos que negativos, la satisfacción con la vida, la identificación y uso de talentos y fortalezas, la participación en actividades, las relaciones positivas, las contribuciones a la comunidad, tener significado y propósito, y estar sano y seguro.

Según Beatriz Vera Poseck dentro de la psicología positiva, es importante resaltar y fortalecer la inteligencia emocional de las personas, ya que como la misma disciplina lo resalta, es el manejo de las emociones y la postura que tome la persona con respecto a su filosofía de la vida la que va a determinar cuál va a ser su capacidad de enfrentar las situaciones que se le presenten en el futuro.

Experimento sobre ansiedad

En un experimento se provocaron reacciones de ansiedad en un grupo de estudiantes al comunicarles que en un minuto tenían que exponer ante una cámara un discurso sobre por qué se consideraban buenos amigos. En ese mismo instante, los estudiantes comunicaron que experimentaban niveles muy elevados de ansiedad, que sentían que el corazón les latía deprisa y que les aumentaba la presión sanguínea. En esas condiciones se formaron cuatro grupos, dos vieron películas que elicitaban emociones positivas (alegría, satisfacción), uno vio una película que elicitaba tristeza y un cuarto grupo sirvió de control. Al finalizar la película, el grupo de estudiantes que había visto la película que provocaba emociones positivas fue el que tuvo la recuperación cardiovascular más rápida.

Este es sólo uno de los múltiples estudios cuyos resultados parecen indicar que las emociones positivas ejercen un efecto amortiguador de los efectos de las emociones negativas (Pressman y Cohen, 2005), lo que iría asociado a un menor desgaste del sistema cardiovascular y con ello a un mejor estado de salud. En este sentido, el afecto positivo ayudaría a afrontar las situaciones estresantes reduciendo el impacto de las conductas y respuestas fisiológicas hostiles generadas por el estrés y la ansiedad.

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La función de las emociones negativas

También es de vital importancia ver cuál es el papel que tienen las emociones que hemos designado como negativas como el miedo, la tristeza o la ira ya que estas son señales de alarma que si se obvian sistemáticamente pueden generar problemas muy severos en cada ser y en su propia vida. Además y tomando las palabras de Beatriz Vera Poseck “las emociones negativas tienen un obvio valor adaptativo, representan soluciones eficientes a los problemas a los que se ha venido enfrentando el hombre desde sus orígenes”.

Si bien las emociones negativas contribuyen a nuestra supervivencia y seguridad, las emociones positivas contribuyen a la resiliencia y prosperidad. Por eso reconciliarnos y trabajar con ellas es de vital ya que por sí mismas tienen una fuerza e impacto muy grande en cada ser.

En los últimos años esta tendencia está cambiando y numerosos psicólogos han comenzado a investigar la función adaptativa de las emociones positivas dentro del marco aportado por la Psicología Positiva (Seligman, 2002; Seligman y Csikszentmihalyi, 2000). Uniéndome a las palabras de María Luisa Vecina Jiménez, “el cultivo de las emociones se está convirtiendo en un valioso recurso terapéutico y también en un poderoso recurso para transformar la vida ordinaria de muchas personas en algo plenamente satisfactorio y con sentido”.

Terminamos con esta pregunta en caso de que seas profesional de la psicología ¿Qué lugar ocupa en tu vida las emociones y sobretodo las positivas? Y ¿Cuánto es tu grado de conexión con estas?

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