desarrollo de inteligencia emocional

Cómo desarrollar la inteligencia emocional

Sonia Castro Sonia Castro (Psicó[email protected])

23 abril, 2020

La inteligencia emocional, como explicamos en este artículo, hace alusión a la capacidad que tenemos las personas para reconocer los propios sentimientos y también los ajenos.

Ya te explicamos que la Inteligencia Emocional se puede entrenar para mejorarla. Y es que diversos estudios nos han explicado que gracias a la plasticidad neuronal, la capacidad que tiene el cerebro para cambiar a cualquier edad, es posible aprender empatía y gestión emocional.

Así que aquí te dejamos ocho claves para ello.

Claves para desarrollar la Inteligencia Emocional

Párate y busca la emoción

En el mundo y en la sociedad en la que vivimos es muy habitual poner el “piloto automático”, dejarnos llevar por las rutinas y tener bloqueadas las emociones.

Muchas veces es como si viviéramos en modo robot, desconectados de nuestras emociones,  principalmente de las menos positivas porque no nos gusta sufrir, ni experimentar dolor y nos enseñan a aislarnos de ellas para protegernos.

Hay que cambiar el chip y esta forma de ir por el mundo, no se pueden eliminar las emociones, son parte de nosotros, así que lo ideal y más recomendable es aprender a conectar con ellas.

Cuando algo te haga actuar o sentirte de una determinada forma, párate un segundo, reflexiona sobre la emoción que hay detrás, y encuentra su origen. Al principio es inevitable que te cueste, pero poco a poco, ya verás como con la práctica es más sencillo de lo que pensabas a priori.

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Aumenta tu lenguaje y vocabulario emocional

Son de 4 a 6 las emociones básicas y de las que se crean y se desarrollan todas las demás. Así que ve más allá, intenta concretar y ser lo más específico posible para poder identificar tu emoción.

Y es que poder ponerle nombre a lo que sientes es muy importante para comprender y entender lo que te pasa.

No te dejes engañar por las apariencias emocionales

Muchas veces las emociones primarias desencadenan otras emociones secundarias, y esto nos puede lleva al error de creer que lo que realmente estamos sintiendo es la emoción secundaria, pero no, a veces hay que ir más allá, buscar e identificar la emoción primera que es la que realmente nos está afectando.

Veamos un ejemplo: a Juanjo le ha llegado la información de que uno de sus mejores amigos, Aitor, ha contado algo muy íntimo, algo que no esperaba que se lo dijera a nadie. ¡Era su secreto! ¿Cómo crees que se siente Juanjo? Preguntándole en terapia nos cuenta que se ha sentido traicionado y por ello está muy enfadado y se siente cabreado. ¿Realmente nos vamos a quedar ahí? No, no. Si profundizamos más, podemos entender que la causa fundamental del enfado de Juanjo no es la traición como tal, es la tristeza. Juanjo está enfadado con Aitor porque le ha causado mucha tristeza comprobar que su  amistad no tiene para él el mismo valor que esperaba. Ahí lo tienes.

Intenta no juzgar como bueno o malo la forma en la que te sientes

Las emociones tienen la finalidad de darnos información y ponernos en alerta sobre lo que está ocurriendo. Son inevitables y tal y como te he dicho al inicio de este post, no se pueden eliminar.

Aceptando esto como algo intrínseco a nosotros y a nuestra especie, una vez que la emoción aparezca trata de no juzgar. Nunca consideres tus emociones, como algo bueno o malo, hazlo como fuente de información que te ayudará a ser más consciente de ti mismo. Ni más, ni menos.

Trata de entender el lenguaje corporal

Para poder identificar mejor las emociones es muy importante fijarnos en el lenguaje no verbal, en el lenguaje corporal: brazos, postura de la espalda, rictus… De esta forma, si te cuesta identificar tus emociones, entender el lenguaje corporal te dará muchas pistas de lo que está ocurriendo en tu interior y te ayudará en el proceso.

No nos podemos olvidar tampoco de las manifestaciones fisiológicas automáticas tales como ponerse rojo, sudoración excesiva, temblor de piernas, presión en el pecho, etc. Y es que si encontramos patrones y conexiones causa-efecto entre la sensación física que experimento cuando se desencadena determinada emoción, seré un experto emocional.

No te quedes en el cómo y busca el porqué

Es fundamental acostumbrarnos y entrenarnos a pensar en los sentimientos y en las causas que puede haber detrás de determinadas reacciones y es que buscando el porqué de las reacciones, conseguirás entender un poquito mejor a las personas.

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De nuevo os hablamos de la asertividad y es que es un factor fundamental para poder expresar las emociones de manera correcta. En nuestro artículo Es Hora de Poner Límites: Aprende a decir que NO ya os hablamos de ella. Empieza a practicarlo.

Para terminar quiero recordarte que es muy importante la constancia, el esfuerzo y que has de dedicarle el tiempo necesario y suficiente si quieres mejorar tu Inteligencia Emocional.

Expresa y comparte tus emociones

Es fundamental sacar lo que llevamos dentro y no tragar y que se quede sin salir y es que todo lo que no se expresa, se puede enquistar. Así que a partir de ahora comparte las emociones con las personas que te rodean, para seguir avanzando.

Ejercicio Practico para Trabajar la Inteligencia Emocional

Fase de Identificación

Cuando nos referimos a reconocer, sobre todo se trata de primero saber que estoy sintiendo y luego poner nombre a lo que estoy sintiendo, nada más y nada menos 🙂

Fijaros, esta fase es la inicial pero es algo que trabajamos constantemente porque a veces vamos tan enfocados a lo que tenemos que hacer y a nuestra agenda que ni siquiera notamos las emociones.

En muchas ocasiones me he encontrado con personas que tienen unos niveles altos de estrés pero que no lo perciben hasta que ya se convierte en un pinzamiento lumbar o en un dolor de estómago. ¿Por qué ocurre esto? porque no presto atención, tengo la mente plagada de información y esta no cabe. Y si el cerebro no lo percibe no lo atiende. Por eso este primer paso es fundamental trabajarlo.

Fase de Comprensión

La fase de comprensión nos permite entender cuál es la función que está cumpliendo esa emoción y entonces cómo puedo utilizarla para mejorar.

A veces, cuando trabajo la comprensión me encuentro con que tendemos a evitar lo que nos hace sentirnos mal para restarle importancia o porque es realmente desagradable.

Por ejemplo, recuerdo un caso en que no quería empezar a trabajar desde la terapia porque tenía miedo de abrir una caja llena de dolor para la que no se sentía preparada. Era consciente de que el dolor estaba pero no quería entenderlo. Y es que a veces lo que hay detrás de ese dolor es una decisión, como en este caso, que finalmente se dio cuenta de que su relación de pareja no funcionaba.

Fase de Manejo

Y por último la fase de manejo es cuando utilizamos toda la información anterior en forma de conductas. Por ejemplo, cuando: 

  1. He identificado que siento miedo a la opinión de mis jefes por si me quedo sin trabajo.
  2. Que ese miedo me indica que este trabajo me gusta y que lo quiero mantener.
  3. Que el efecto el miedo sostenido es que me desconcentro, tengo peores resultados y el miedo se incrementa mucho más. 
  4. Entonces decido cambiar el foco de mi pensamiento y de mis conductas, ponerlo en hacer mi trabajo bien, porque he analizado que cuando hago esto las cosas me salen mejor, mi mente se concentra y al final los resultados llegan.

Podcast: Desarrolla tu Inteligencia Emocional

A modo práctico y lúdico, podemos desarrollar y afianzar nuestra Inteligencia Emocional si llevamos a cabo:

  • Ejercicios de respiración consciente.
  • Actividades relacionadas con el arte escénico: teatro, danza, música.
  • Ejercicios en los que se emplee el cuerpo de manera consciente.
  • Juegos en los que sea importante manejar e interpretar emociones de los demás.
  • Ejercicios de afirmación y/o pensamiento positivo.
  • Deportes como el Aikido, Judo, Karate, Kung Fu y Capoeira.

Si aún así, crees que lo mejor para manejar de forma correcta y mejorar la Inteligencia Emocional y sus componentes, es hacerlo con la ayuda de un experto, nosotros estaremos encantados de acompañarte en el proceso, porque la ayuda profesional sí da resultados. Solicita una cita de psicología online, en la que durante media hora hablarás de manera presencial o vía online con un psicólogo para que te guíe en el camino, que solucione tus dudas y decidir un plan de acción terapéutico en el que trabajar todo lo que te preocupe.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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