Empatía: si te pones en mi lugar, quizá entiendas mi comportamiento

Categoría: Desarrollo Personal

Hoy os vamos a hablar de la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro que tiene el ser humano.

Definición

La palabra empatía se introdujo en el siglo XX en la lengua inglesa como una traducción de una palabra alemana “Einfühlung” que podía traducirse como “sentir con”. 

Empatía es la capacidad de identificación con algo o con alguien y compartir sus sentimientos. Lo que no supone tener que compartir las opiniones y argumentos, ni estar de acuerdo con el modo de interpretar las situaciones del interlocutor.

Además, la empatía implica tener la capacidad suficiente para diferenciar entre los estados afectivos de los demás y la habilidad para tomar perspectiva, tanto cognitiva como afectiva, respecto a la persona que nos expresa su estado emocional.

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¿Qué componentes son los que forman parte de la empatía?

La empatía es un término importantísimo en psicología y estos son sus cuatro principales elementos.

Saber escuchar

No se trata de oír solamente, no, va mucho más allá, se trata de prestar atención a lo que la otra persona te esté contando y por supuesto no pasar por alto todo el mensaje, incluido el que se interprete de su lenguaje no verbal.

Trata de acoger su discurso, de arroparlo, intenta que la persona se explaye con calma, sin prisas y evita interrumpirle, juzgarlo y cortarle constantemente. Cuando escuchamos, es importante mostrar señales de seguimiento activo a modo de feedback: mírale a la cara, asiente con la cabeza, haz alguna pregunta mostrando tu interés o refleja expresiones faciales congruentes con aquello que te está explicando la otra persona.

Interpretar las señales no verbales

El tono de voz, el tiempo de respuesta, su rictus, la postura, su lenguaje corporal… es fundamental no olvidarse de estas cosas tan importantes detrás de un mensaje, y es que el lenguaje no verbal nos dará muchísima información, no lo olvides.

Mostrar comprensión

Las personas empáticas no juzgan, rechazan o invalidan las emociones de la otra persona, ni mucho menos, lo que hacen es mostrarse comprensivos. Para ello puedes utilizar frases del tipo: "comprendo perfectamente que te comportaras así"; "entiendo cómo te sientes""seguro que lo pasaste muy mal”, “me pongo en tu lugar y yo hubiera hecho exactamente lo mismo”…

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Prestar ayuda emocional si fuera necesario

No te olvides también de preguntar a la otra persona si necesita algún tipo de ayuda extra, lo habitual es que en la mayoría de los casos, el simple hecho sentirse escuchados sea suficiente alivio, pero a veces hay que dar un pasito más y no sólo escuchar es suficiente para la mejora y el bienestar emocional.

Características de las personas empáticas

No se quedan con la primera impresión, tratan de ver más allá.

Las personas empáticas entienden que una primera impresión no es tan importante y prefieren esperar a que el trato, el roce y la confianza les aporte más información antes de evaluar.

“Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario”.

Las personas empáticas suelen ser indulgentes con el resto respecto a sus defectos y debilidades, son capaces de entender que todos, absolutamente todos, tenemos defectos y virtudes y que el ser humano por supuesto se equivoca y mucho, así que aunque el otro haya hecho algo malo, la persona empática tratará de buscar detrás una justificación o una buena intención. 

Siempre puedes contar con ellos.

Son personas accesibles. Cuando tienen que estar, están. Puedes contar con ellos en los momentos buenos, pero principalmente en los no tan buenos y es que se unen a las preocupaciones, al dolor, al sufrimiento de los que les rodean para apoyar y consolar.

Es como si tuvieran un don o una habilidad especial, casi mágica, para saber cuándo tienen que estar al lado del otro y también tienen claro cuando sobran y saben marcharse a tiempo muy discretamente.

Escuchan mejor que nadie.

Las personas empáticas tienen la gran virtud de la escucha, su mejor regalo es su silencio en atenta escucha. Son perfectos oyentes si quieres abrir, liberar, desahogar y desnudar tu interior.

Da gusto escucharles hablar.

Cuidan mucho todo lo que dicen antes de hablar, especialmente cuando de sus palabras puede depender el estado de ánimo de la otra persona. Son delicados en sus palabras, dulces, de lenguaje elegante, están muy pendientes de la forma de expresarse, cuidando muy bien no hacer daño al otro.

Se alejan de los extremos.

Las personas con empatía no viven en los extremos, les gusta más la variedad de los matices. Y es que este tipo de personas tienen la capacidad para mostrar que la vida no tiene solo dos colores, sino que las variaciones pueden ser múltiples y todo puede ser diferente en función del color que le otorgues.

Importancia de la empatía

La empatía, como habilidad de la inteligencia emocional, es muy  importante porque nos lleva a experimentar diferentes beneficios. Aquí te dejo una buena parte de ellos:

  • Facilita las relaciones sociales, ya que hace que te sientas comprendido y eso establece un clima de confianza.
  • Permite disfrutar de relaciones sociales participando más con el grupo de amigos, compañeros y/o familiares.
  • Ayuda a sentirse personalmente mejor.
  • Facilita la resolución de conflictos.
  • Predispone a ayudar a los demás y a compartir en grupo.
  • Aumenta el carisma y el atractivo de la persona y es que las personas empáticas tienden a gustar más porque enseguida comprenden lo que les pasa a los otros.
  • Nos permite ser más respetuosos.
  • Tienen más capacidad de escucha y compasión
  • Desarrolla capacidades de liderazgo, negociación y colaboración.
  • Cuando llega el momento de comunicar malas noticias, la empatía ayuda a asimilarlas de la forma más eficaz, positiva y sana posible.
  • Las personas empáticas son más persuasivas.
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Experimento empático

Uno de los experimentos más famosos y conocidos en el campo de la empatía es el del sociólogo Sam Richards, que en una importante conferencia propuso, a modo de reto, y tras una larga charla y explicación vivencial, que sus oyentes se pusieran en los zapatos de un árabe musulmán común, que vivía en el Oriente próximo, en particular en Irak.  

“¿Podremos entender (no aprobar, sino entender) las motivaciones de los insurgentes iraquíes?” les preguntó.

Y por extensión, “¿seremos capaces de comprender verdaderamente y sentir empatía hacia los demás?”

En su exposición, Richards lo explica, la empatía es compresión. Les dijo que se salieran del pequeño mundo en el que cada uno está inmerso y se adentraran en el mundo del otro, para entenderlo y comprender su forma de actuar. De contemplar las vidas de los demás, otras visiones. De escuchar a los demás, de iluminarnos a nosotros mismos.

Pregunta también "¿Y si logro que ustedes se pongan en sus zapatos y caminen un pasito, unos centímetros, y que luego piensen en el tipo de análisis sociológico que pueden hacer para todos los demás aspectos de la vida?".

Su objetivo no era otro que se comprendiera que podemos entender a los demás sin necesidad de apoyar para bien o para mal sus actos, de tal manera que se pueda construir una sociedad con equidad y empatía para todos, entendiendo que lo que hace cada cual, en el fondo tiene un motivo y un punto de partida que tal vez no concuerde con nuestra forma de actuar, pero tal vez entendiendo esos pensamientos, podemos construir una sociedad.

Y tú, ¿eres o no eres empático? 😉 Nos encantará leerte.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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