desarrollar empatía

Desarrolla tu empatía

Sonia CastroSonia Castro (Psicólog@)

Categoría: Desarrollo Personal

En nuestro post Empatía: "Si te pones en mi lugar, quizá entiendas mi comportamiento" os hablamos de la empatía, de su importancia, de su significado, de los componentes que la forman y de las características fundamentales de las personas empáticas; pues bien, hoy vamos a seguir hablando de esta capacidad tan maravillosa del ser humano y de ciertos animales y os vamos a dejar varias técnicas para desarrollar la empatía.

Hábitos para desarrollar la empatía

Di adiós a los prejuicios

Es mucho más fácil y sencillo ponerse en el lugar del otro cuando no has evaluado, juzgado y prejuzgado a esa persona previamente. Trata de escuchar y ponerte en su situación antes de dejarte llevar por los prejuicios y juzgarlo.

Adáptate al ritmo de los demás

Hay personas que hablan muy rápido, a toda velocidad y otras sin embargo necesitan más tiempo para poder llegar a expresar en realidad cómo se sienten. Puedes mejorar la empatía respetando los tiempos de tu interlocutor. No interrumpas, respeta sus silencios, no le cortes, amóldate a su ritmo.

Colabora

Si desarrollas alguna activad colaborativa, por ejemplo como voluntario en una ONG, en asociaciones, en entidades públicas… tu capacidad empática mejorará. Y es que hacer esto te aportará una visión global de la situación por la que pasan otras personas menos favorecidas y te llevará a ser más agradecido por todo lo que tienes.

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Entrena la gratitud

No es la primera vez que os detallamos los beneficios de ser agradecido, en nuestro artículo y podcast de El poder de la Gratitud os lo explicamos muy bien, hoy de nuevo apelamos a ella y es que desarrollar nuestra capacidad de agradecimiento, esto es  valorar lo que tenemos y dar las gracias por ello, desarrollará la empatía.

Entrena el optimismo

Una de las características de las personas empáticas es que suelen ser muy positivas, optimistas y generan buen ambiente y muy buen clima a su alrededor. Así que es bueno que te alejes del pesimismo y de la negatividad si quieres mejorar tu capacidad de empatía.

No culpabilizar

Intenta no culpar a los demás por las situaciones que les ha tocado vivir o por las que están pasando en un momento puntual. No todas las personas son igual de afortunadas y no todas las personas tienen la misma capacidad para salir adelante. No culpes al que tienes al lado por las decisiones que para ti pueden ser erróneas o no que no se haya atrevido a tomar. Trata de entender el “por qué”. Y no dejes de recordar que todos nos podemos equivocar y de hecho todos nos equivocamos.

No eres el ombligo de mundo

Otro ejercicio para poder ser más empático es dejar de creer que somos el centro del universo. Todos somos iguales, no hay ni nadie más importante que otros, no lo olvides. Abandonar el egocentrismo nos hace ser más tolerantes y comprensivos. 😉

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Ejercicios prácticos para trabajar la empatía

A continuación vamos a ir a la parte más práctica, para ello te voy a dejar cuatro ejemplos de ejercicios que se pueden realizar en grupo para mejorar la empatía.

El ovillo de lana

Los objetivos de este ejercicio son: aprender a reconocer sentimientos y emociones de otros. Respetar turnos. Reconocer la pertenencia a un grupo. Conseguir objetivos comunes.

Materiales: un ovillo de lana

Desarrollo: todos los participantes se sientan en círculo. El profesor/moderador empieza lanzando el ovillo de lana a alguien sin soltar una punta. Al tiempo que lanza el ovillo dice algo positivo que le guste o valore la persona a la que se lo lanza. Quien recibe el ovillo, agarra el hilo y lanza el ovillo a otra persona. También dice algo que le guste. Así sucesivamente, sin soltar el hilo, para que vayamos tejiendo una telaraña.

¿Cuándo termina el ejercicio? Cuando todos hayan cogido el ovillo. Después realizamos un debate para ver cómo se han sentido, cómo se han recibido las valoraciones, y si se han reconocido en ellas.

Soy otro

Los objetivos de este ejercicio son: aprender a reconocer sentimientos y emociones de los otros. Respetar turnos. Trabajar las diferencias, las similitudes y los conflictos que pueda haber en el grupo, reforzando actitudes de buena convivencia, respeto y tolerancia.

Desarrollo: cada participante escogerá una prenda de ropa o complemento (abrigo, bufanda, bolso, gafas, guantes, pañuelo, gorro, etc.)  de otra persona y se lo pondrá encima.

Con la prenda puesta le pediremos que nos describa lo que siente, qué sensaciones tiene y que nos hable sobre qué saben de su compañero/a.

Una montaña de conflictos

Los objetivos de este ejercicio son: tomar conciencia del malestar del otro cuando se trabaja en grupo. Aprender a reconocer sentimientos y emociones de otros. Buscar soluciones a los conflictos.

Materiales: una caja grande de zapatos

Desarrollo: cada participante tendrá que escribir de manera anónima, una situación de conflicto que le haya generado malestar, incomodidad y que no le gustaría que se volviese a repetir.

Pondremos todos los papeles en una caja de zapatos y, a continuación, cada persona sacará uno y lo leerá en alto. Uno por uno se buscará una solución para que esa situación no se vuelva a repetir.

“Yo” tengo “tu” problema

El objetivo de este ejercicio es poder entender los problemas de la otra persona.

Materiales: papel y lápiz

Desarrollo: cada persona escribe por escrito con el máximo número de detalles un conflicto que tiene o ha tenido con otra persona. Cada persona escribe su propio nombre al final del papel. Siempre hay que escribir algo, no vale escaquearse. 😉

Después mezclamos todos los papeles escritos y cada miembro del grupo elige un papel al azar que no sea el suyo. Tras leerlo en privado puede preguntar todos los detalles que quiera a la persona que lo escribió.

Posteriormente hay que explicar al grupo el problema que le ha tocado en el papel como si fuese propio, profundizando en sus sentimientos y sensaciones, ampliando la situación. Conviene hacer este ejercicio despacio, con tiempo suficiente para cualquier tipo de comentarios.

¿Cómo crees que está tu capacidad de empatía?, ¿te gustaría mejorarla y desarrollarla de forma personalizada con nosotros? Para ello no dejes de solicitar cita con uno de nuestros terapeutas experto en Psicología Positiva y te acompañaremos en un proceso individual para conseguir el objetivo.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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