Cómo empezar a tener buenos hábitos y mantenerlos en el tiempo
Ana Guerrero
(Psicólog@)
23 julio, 2026
Empezar a tener buenos hábitos no consiste en cambiar toda tu vida de un día para otro. Los cambios más sostenibles suelen comenzar con acciones pequeñas, repetidas con frecuencia y vinculadas a momentos concretos de la rutina.
Dormir mejor, hacer ejercicio, comer de forma equilibrada, leer o dedicar unos minutos al autocuidado pueden parecer objetivos sencillos. Sin embargo, mantenerlos exige organización, constancia y expectativas realistas.
¿Qué es un hábito?
Un hábito es una conducta que repetimos con frecuencia y que, con el tiempo, puede llegar a realizarse de forma más automática.
Los hábitos suelen estar relacionados con tres elementos:
- Una señal que inicia la conducta.
- La acción que realizamos.
- Una consecuencia que favorece su repetición.
Por ejemplo, dejar un libro sobre la almohada puede servir como recordatorio para leer antes de dormir.
La repetición de una acción en un contexto estable favorece que la conducta se automatice progresivamente.
Cómo empezar a crear buenos hábitos
Elige un hábito concreto
Objetivos como “quiero cuidarme más” o “quiero ser más productivo” son demasiado amplios. Conviene transformarlos en una acción que puedas observar y medir.
Por ejemplo:
- Caminar durante 15 minutos.
- Beber un vaso de agua al levantarte.
- Leer cinco páginas antes de dormir.
- Preparar la ropa del día siguiente.
- Dedicar cinco minutos a ordenar el espacio de trabajo.
Cuanto más concreta sea la acción, más fácil será saber si la has realizado.
Empieza con un objetivo pequeño
Uno de los errores más habituales es comenzar con un cambio demasiado exigente.
Si quieres hacer ejercicio, quizá no sea necesario entrenar una hora cada día. Puedes empezar caminando diez minutos o realizando una rutina breve dos veces por semana.
Reducir la dificultad inicial ayuda a superar la resistencia y facilita la repetición. Cuando el hábito ya está integrado, puedes aumentar progresivamente el esfuerzo.
Asocia el hábito a una rutina existente
Relacionar la nueva conducta con algo que ya haces puede servir como recordatorio.
Algunos ejemplos son:
- Después de desayunar, preparar la botella de agua.
- Al terminar de trabajar, salir a caminar.
- Después de lavarte los dientes, practicar dos minutos de respiración.
- Antes de acostarte, escribir tres cosas positivas del día.
La rutina anterior funciona como una señal para iniciar el nuevo hábito.
Prepara el entorno
El ambiente puede facilitar o dificultar una conducta.
Si quieres comer fruta, déjala visible y preparada. Si deseas utilizar menos el móvil, evita colocarlo junto a la cama. Si quieres entrenar por la mañana, prepara la ropa la noche anterior.
Establece un momento y un lugar
“Haré ejercicio cuando tenga tiempo” es una intención poco concreta. En cambio, “caminaré los martes y jueves después de trabajar” define cuándo y dónde se realizará la acción.
Tener una referencia clara ayuda a convertir el propósito en un plan.
¿Cuánto tiempo se tarda en crear un hábito?
No existe un número exacto de días válido para todas las personas y conductas. El tiempo necesario depende de la dificultad del hábito, la frecuencia con la que se practica y las circunstancias personales.
Las investigaciones muestran que la formación de hábitos puede necesitar varias semanas o meses y que el proceso varía considerablemente entre personas.
Por eso, es más útil centrarse en repetir la conducta que en contar los días hasta que se vuelva automática.
Cómo mantener los buenos hábitos
Registra tus avances
Marcar los días en un calendario, utilizar una aplicación o escribir un registro breve puede ayudarte a observar tu progreso.
El seguimiento debe servir como apoyo, no como una fuente de presión. El objetivo es identificar qué funciona y qué situaciones dificultan la constancia.
Reconoce los pequeños logros
Esperar únicamente al resultado final puede reducir la motivación.
Reconoce también acciones como haber empezado, cumplir durante una semana o retomar el hábito después de una interrupción, recuerda que si hay un día que no cumples con tu objetivo, el día siguiente es una nueva oportunidad para continuarlo. Estos avances forman parte del proceso.
Evita cambiar demasiadas cosas a la vez
Intentar transformar simultáneamente el sueño, la alimentación, el ejercicio y la productividad puede resultar agotador.
Es preferible comenzar con uno o dos hábitos y añadir otros cuando los primeros estén más consolidados.
Adapta el hábito a los días difíciles
Un buen hábito debe tener una versión mínima que puedas mantener cuando tengas menos tiempo o energía.
Por ejemplo:
- Si no puedes caminar media hora, camina cinco minutos.
- Si no puedes leer un capítulo, lee una página.
- Si no puedes ordenar toda la habitación, recoge una superficie.
- Si no puedes realizar una sesión completa, practica durante unos minutos.
Mantener una versión reducida facilita la continuidad.
Qué hacer si pierdes la constancia
Interrumpir un hábito durante uno o varios días no significa haber fracasado.
En lugar de abandonar, analiza qué ha ocurrido:
- ¿El objetivo era demasiado exigente?
- ¿No estaba definido el momento?
- ¿Dependía demasiado de la motivación?
- ¿Ha cambiado tu rutina?
- ¿Necesitas reducir temporalmente la dificultad?
Perder un día tiene menos importancia que convertir la interrupción en abandono. La clave está en retomar la conducta sin castigarte.
Hábitos que pueden mejorar el bienestar
No existe una rutina perfecta para todo el mundo. Los hábitos deben adaptarse a las necesidades y circunstancias de cada persona.
Algunas opciones que puedes incorporar progresivamente son:
- Mantener horarios regulares de descanso.
- Realizar actividad física.
- Reservar momentos de desconexión.
- Cuidar las relaciones personales.
- Practicar la gratitud.
- Dedicar tiempo a actividades agradables.
- Establecer objetivos realistas.
- Aprender a reconocer y expresar las emociones.
- Reducir el uso automático de las pantallas.
- Practicar respiración o mindfulness.
En IEPP puedes encontrar contenidos y formaciones relacionados con la psicología positiva, el mindfulness, la inteligencia emocional y el desarrollo personal.
Trabajar los hábitos desde la psicología positiva
La creación de hábitos no consiste únicamente en eliminar conductas negativas. También implica reconocer las fortalezas personales, conectar con los valores y construir rutinas que aporten bienestar y sentido.
El programa Bienestar 10 de IEPP trabaja aspectos como los valores, las fortalezas, las emociones, los objetivos, las relaciones, la vitalidad y el sentido vital mediante un enfoque práctico basado en la psicología positiva aplicada.
Este tipo de trabajo puede ayudarte a comprender qué cambios son importantes para ti y a diseñar acciones coherentes con la vida que quieres construir.

Preguntas frecuentes sobre cómo crear buenos hábitos
¿Cómo puedo empezar un hábito desde cero?
Elige una acción concreta, pequeña y fácil de repetir. Define cuándo la realizarás y relaciónala con una rutina que ya forme parte de tu día. Cualquier día es bueno para iniciar un hábito, no hace falta esperar al lunes, o al 1 de enero….
¿Por qué me cuesta mantener los hábitos?
Puede ocurrir porque el objetivo es demasiado exigente, no existe un momento definido o depende únicamente de la motivación. Reducir la dificultad y preparar el entorno puede facilitar la constancia.
¿Es mejor crear varios hábitos a la vez?
Generalmente resulta más sencillo comenzar con uno o dos cambios. Cuando estén integrados, puedes incorporar otros progresivamente.
¿Qué pasa si un día no cumplo el hábito?
No pasa nada. Una interrupción puntual no elimina los avances. Analiza qué ocurrió y retoma la conducta en la siguiente oportunidad.
¿Cómo convertir un hábito en parte de mi rutina?
Repítelo en un contexto estable, utiliza una señal clara y empieza con una versión sencilla que puedas mantener incluso en días complicados.
Empieza con una acción pequeña
Para crear buenos hábitos no necesitas esperar a sentirte completamente motivado. Elige una conducta sencilla, decide cuándo la realizarás y repítela con regularidad.
Los cambios pequeños pueden parecer poco importantes al principio, pero su acumulación ayuda a construir rutinas más estables y coherentes con tus objetivos.
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