maltrato psicologico

Maltrato Psicológico: puede que aún no lo notes, pero sufres mucho, sientes miedo, culpa y no pareces tú

Sonia Castro Sonia Castro (Psicó[email protected])

10 septiembre, 2021

Cómo me gustaría no tener que escribir sobre este tema, el maltrato psicológico, pero desgraciadamente no escribo sobre los temas que a mí me gustan más o menos, no; escribo sobre los temas de actualidad, sobre lo que ocurre en la calle, sobre lo que trabajamos los psicólogos y psicólogas en terapia con los pacientes y sobre lo que la sociedad nos demanda y aunque no nos guste escucharlo, aún a día de hoy seguimos sufriendo y padeciendo (con datos y cifras abrumadores que marean) el maltrato en todas sus versiones.

Así que, aunque este artículo no se trate de una impactante docuserie con banda sonora francesa de fondo, hoy profundizamos acerca del maltrato psicológico o emocional.  

Qué es

Hablamos de maltrato psicológico o emocional ante cualquier tipo de comportamiento repetido y continuado en el tiempo, de carácter físico, verbal, activo o pasivo, y que atenta contra la estabilidad emocional de la víctima.  

En el maltrato sí hay intencionalidad, esto es, él o la agresora persigue conseguir el sufrimiento de la víctima.

La gravedad del maltrato se estimará teniendo en cuenta dos variables: la frecuencia y el impacto psicológico ocasionado en la víctima.

El maltrato psicológico se puede producir en cualquier ambiente en el que dos personas se interrelacionen, por lo que ¡OJO! no es sólo exclusivo en las relaciones de pareja; puede ocurrir también en el entorno familiar, en el contexto laboral y con los/as amigos/as.

Síntomas y señales

Este tipo de maltrato en ocasiones no es fácil de identificar, y es que muchas veces se puede confundir y pasar inadvertido y/o desapercibido en relaciones tóxicas dependientes, poco sanas.

Aquí es importante diferenciar maltrato psicológico de la dependencia emocional, lee aquí nuestro post sobre dependencia emocional, y escucha nuestro podcast #10 que trata también sobre ello.

Muchas veces el entorno cercano que rodea a la víctima tampoco es consciente de la realidad que vive, sobre todo cuando se trata de menores de edad y en el conocido tipo de maltrato denominado luz de gas.

Así que para intentar clarificar, a continuación te dejamos varios puntos, síntomas, signos y señales que nos pueden ayudar a identificarlo:

  • Las necesidades del agresor/a son siempre prioritarias, en comparación con las de la víctima.
  • El/la agresor/a hace sentir a la víctima incapaz, inútil y persona inválida. Lo hará mediante la no aceptación de las emociones de la víctima, con comentarios inciertos y distorsionando y tergiversando la realidad.
  • La crítica será una constante, la víctima se sentirá juzgada todo el tiempo por lo que hace y por lo que no hace.
  • Ruptura y aislamiento de cualquier estabilidad en la vida de la víctima. El mundo que rodea a la víctima va a pasar a ser un caos. El/la agresor/a intentará alejar a la víctima de sus allegados y personas cercanas para que se quede aislada/do. Hablará mal de la familia, criticará, inventará excusas, mentirá en repetidas ocasiones…
  • El/la agresor/a se muestra y se comporta como un ser superior a la víctima. El/la agresor/a puede mentir, humillar y no aceptar sus errores o equivocaciones. Pensará que siempre tiene la razón.
  • El/la agresor/a tiene la necesidad obsesiva de control sobre la víctima. Control, control y más control, de amistades, de tareas, de forma de vestir,  de llamadas telefónicas… Esta necesidad de control la va a justificar como si fuesen actos “normales” e incluso buenos y positivos de protección y preocupación hacia la víctima.

Pero no, poco a poco irá impidiendo a la víctima llevar a cabo las cosas que le agrandan y le gustan, quedar con sus amistades y visitar sus lugares preferidos.   

  • No habrá intimidad en la vida personal de la víctima. Existe una invasión contante y continua de la intimidad personal con acciones del tipo revisar el móvil, leer los correos electrónicos, etc.
  • La culpa se convertirá en la mejor amiga de la víctima. Y es que el/la agresor/a intentará culpar a la víctima de absolutamente todo lo que pueda, con causas y sin causas aparentes y objetivas.

Cómo saberlo y reconocerlo

Como he comentado en el apartado anterior, en muchas ocasiones identificar y reconocer el maltrato psicológico o emocional es lo más complicado de todo el proceso.

¡Mucho cuidado! si te reconoces y te identificas con estas frases porque es posible que estés siendo víctima o puede que verdugo/a de una situación de maltrato psicológico.

  • “Tranquila, no te preocupes, no pasa nada, tu disfruta mientras yo me quedo en casa sin ningún plan…”, “tú sabrás si prefieres quedar con tus amigas o quedarte conmigo en casa…”
  • “Te juro por lo que más quiero que voy a cambiar…”, “te prometo que no va a volver a pasar, sólo dame una nueva oportunidad para demostrártelo…”, “no era mi intención, siento mucho que pienses que te he hecho daño…”
  • “La culpa es tuya, si sabes cómo me pongo para qué me provocas…”, “te quejas de vicio…”.
  • “Con lo que yo te quiero…”, “sabes que yo sin ti no soy nadie…”, “como te vayas, soy capaz de hacer cualquier locura…”, “me pongo celosa porque te quiero…”.
  • “No tienes ni idea…” “mira que eres inútil…”, “déjame a mí que tú no te enteras nunca de nada…”, “ya se lo explico yo mejor...”, “no sirves para nada…”, “menuda suerte has tenido de estar con una persona como yo…”, “sin mi serías incapaz de conseguirlo…”, “si no fuera por mi…”.
  • “No seas exagerada…”, “que no es para tanto…”, “lo que pasa es que eres demasiado sensible…”, “estás loca y no soy el único que lo piensa…”, “cuando se me pase, ya hablaremos…”, “no seas tan dramática por favor…”.
  • “No fue así, qué mala memoria tienes…”.

Qué hacer

Lo primero, primerísimo de todo es identificar la situación y tratar de movernos de ahí, será imprescindible tomar distancia con el/la maltratador/a, marcar unos límites claros y líneas rojas y establecer una barrera infranqueable.

Eso sí, aviso: salir de una situación de este tipo no es fácil, ni sencillo y en muchas ocasiones puede parecer una carrera de fondo.

La víctima se sentirá atrapada, enganchada y muy amenazada. Dar un “golpe” de efecto sobre la mesa, decir “basta ya” será muy complicado de llevar a la práctica real.

Eso sí, una vez que la víctima esté en el camino, se encuentre fuera del control de su agresor/a y ya con cierta distancia y perspectiva, tocará trabajar con el apoyo de profesionales su salud emocional y las secuelas que hayan quedado, para mejorar su calidad de vida.

Será importante abordar entre otras cosas:

  • Autoestima, seguridad, confianza en [email protected] [email protected].
  • Recuperar las relaciones familiares y sociales que puedan estar dañadas o incluso ausentes.
  • Trabajar la culpa.
  • Potenciar los puntos fuertes y habilidades de la víctima. Conoce aquí todo sobre las fortalezas personales.
  • Trabajar las heridas del pasado y los traumas que pueda sentir como consecuencia de la violencia experimentada.
  • Superar los miedos incapacitantes y recobrar la confianza en el prójimo.
  • Manejo y gestión emocional.

Ya lo has leído, identificar este tipo de situaciones no es tarea sencilla, pero si crees que puedes estar viviendo algo similar o parecido, o quizá pasaste por algo así en el pasado y no dejas de pensarlo y darle vueltas constantemente, no dudes en contactar con nosotros.

Nuestros profesionales te acompañarán en el camino del cambio, para que puedas empezar de cero, encontrarte mejor, y restablecer tu bienestar emocional y tu calidad de vida, poniendo en práctica entre otras cosas, la psicología positiva.

En el IEPP estamos más que acostumbrados a acompañar a personas que se sienten así, no te de miedo, ni vergüenza, no juzgamos, no criticamos, sólo estaremos ahí, a tu lado, escuchando y enseñándote nuevas estrategias y habilidades útiles y beneficiosas porque el maltrato es algo muy serio y las secuelas que provoca pueden ser muy graves.  ¿Nos cuentas?

Si estás en España el teléfono gratuito para pedir ayuda cuando hay maltrato es el 016. Este número no deja ningún tipo de rastro, ni registro en la factura y los profesionales que están detrás y preparados para ello te indicarán qué medidas tomar para sentirte a salvo.

Es fundamental contarlo, no nos olvidemos que todos tenemos derecho a vivir tranquilos, en libertad y sin miedos. Nadie es dueño de nadie, y recuerda: tolerancia cero ante cualquier tipo de violencia física, verbal o psicológica.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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