Tipos de depresión

Sonia Castro Sonia Castro (Psicó[email protected])

22 abril, 2020

Es habitual que una persona diagnosticada de depresión pueda pasar por diferentes fases y que sean diferentes entre ellas:

Episodio Depresivo

“Últimamente Leticia se ha estado sintiendo extraña. Sus amigas también lo han notado. María se sorprendió cuando Leticia rechazó su invitación para ir de compras el sábado pasado (siempre le ha gustado ir de compras). En realidad, no había razón para no ir, pero simplemente no tenía ganas. En lugar de ir, pasó gran parte del sábado durmiendo.

Pero quedarse en su casa más de lo habitual no es el único cambio en Leticia. Siempre fue muy buena estudiante, pero en los últimos meses sus notas han bajado de manera notoria y tiene problemas para concentrarse. Incluso ha suspendido algunos exámenes y aún no ha entregado un ejercicio que debía entregar la semana pasada.

Cuando regresa a su casa para la cena, después de entrenar, no tiene hambre. Si bien hace el esfuerzo de comer un poco con su familia, no tiene demasiado apetito. Después de la cena, Leticia va a su habitación, hace algunas tareas y se acuesta. Ni siquiera tiene ánimo para hablar por teléfono con sus amigas.

Cuando su madre le pregunta qué le pasa, ella siente ganas de llorar pero no sabe por qué. Todo parece estar mal, aunque no ha ocurrido nada malo en particular. Simplemente se siente triste todo el tiempo y no se puede liberar de ese sentimiento.”

Para el diagnóstico del episodio depresivo ha de cumplirse:

A) Presencia de cinco (o más) de los siguientes síntomas durante un período de 2 semanas, que representan un cambio respecto a la actividad previa; uno de los síntomas debe ser 1 estado de ánimo triste, depresivo o 2 pérdidas de interés o de la capacidad para el placer.

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto (se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (llanto). * En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable.
  • Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan los demás).
  • Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso (un cambio de más del 5 % del peso corporal en 1 mes), o pérdida o aumento del apetito casi cada día. * En niños hay que valorar el fracaso en lograr los aumentos de peso esperables.
  • Insomnio o hipersomnia casi cada día.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido).
  • Fatiga o pérdida de energía casi cada día.
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día, no los simples autorreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo.
  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día (ya sea una atribución subjetiva o una observación ajena).
  • Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

B. Los síntomas no cumplen los criterios para un episodio mixto.

C. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (una droga, un medicamento) o una enfermedad médica (hipotiroidismo).

E. Los síntomas no se explican mejor por la presencia de un duelo (después de la pérdida de un ser querido), los síntomas persisten durante más de 2 meses o se caracterizan por una acusada incapacidad funcional, preocupaciones mórbidas de inutilidad, ideación suicida, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor.

Los síntomas de un episodio depresivo mayor suelen desarrollarse a lo largo de días o semanas. Antes de que comience puede haber un período prodrómico con síntomas ansiosos y síntomas depresivos leves, que puede durar semanas o meses.

La duración de un episodio depresivo mayor también es variable. Lo habitual es que un episodio no tratado dure 6 meses o más, independientemente de la edad de inicio.

Es el doble de frecuente en mujeres que en hombres, y en medios urbanos es dos veces más frecuente que en medios rurales. El episodio depresivo sería una depresión unipolar, hablamos de un único polo.

La consecuencia más grave de un episodio depresivo mayor es la tentativa de suicidio o el suicidio consumado. El riesgo de suicidio es especialmente alto para los sujetos con síntomas psicóticos, historia de tentativas de suicidio previas, historia familiar de suicidio consumado o consumo concomitante de sustancias.

Los episodios depresivos mayores a veces van precedidos de algún estrés psicosocial (muerte de un ser querido, separación matrimonial o divorcio).

Hablaremos de trastorno depresivo recurrente o depresión crónica recurrente si se sucede de manera recurrente en el tiempo un episodio depresivo.

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Distimia o trastorno distímico

“Me siento deprimido la mayor parte del tiempo, pero me las arreglo para funcionar en la vida diaria.”

El trastorno distímico es un término utilizado para describir una depresión en curso que no suele ser tan severa como un episodio depresivo mayor, pero que es crónica y puede durar incluso varios años.

Los síntomas pueden ser similares a los del trastorno de depresión mayor, pero más leves, es decir, menores en número y gravedad. El diagnóstico ha de hacerse cuando los síntomas han durado por lo menos dos años.

Las personas con distimia están en capacidad de trabajar y por lo general de manejar su día a día pero suelen ser irritables y sentirse crónicamente descontentos con ellos mismos, así como tener dificultad para disfrutar las cosas y pensar que la vida no tiene mucho sentido. Sería como una depresión moderada.

Para su diagnóstico se ha de cumplir:

A. Estado de ánimo crónicamente depresivo la mayor parte del día de la mayoría de los días, manifestado por el sujeto y observado por los demás, durante al menos 2 años.

* En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable y la duración deber ser de al menos 1 año.

B. Presencia, mientras está deprimido de dos (o más) de los siguientes síntomas:  

  •   Pérdida o aumento de apetito.
  •   Insomnio o hipersomnia.
  •   Falta de energía o fatiga.
  •   Baja autoestima.
  •   Dificultades para concentrarse o para tomar decisiones.
  •   Sentimientos de desesperanza.

C. Durante un período de dos años (1 año en niños y adolescentes) de la alteración, el sujeto no ha estado sin síntomas de los criterios A y B durante más de dos meses seguidos.

D. No ha habido ningún episodio depresivo mayor durante los 2 primeros años de la alteración.

E. Nunca ha habido un episodio maníaco, ni hipomaníaco.

F. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico crónico, como pueden ser la esquizofrenia o el trastorno delirante.

G. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (droga, un medicamento) o a una enfermedad médica.

H. Los síntomas causan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Otra vez aquí, la depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del hombre. Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer.

En particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de postparto, la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de niños, y la conciliación laboral y familiar.

Trastorno Bipolar

El trastorno bipolar o enfermedad maníaco-depresiva es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo.

Quienes la sufren pasan alternativamente de la euforia o "manía" a la depresión, llegando a necesitar, en ocasiones, la hospitalización. No es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. Hablaríamos de depresión severa.

Comienza usualmente en la vida adulta. Aunque es menos común, puede ocurrir en la adolescencia y raras veces en la niñez. Esta enfermedad puede afectar a cualquiera. Sin embargo, si uno o ambos padres tienen un desorden bipolar, hay mayor probabilidad de que los hijos desarrollen el desorden. La historia familiar de abuso de drogas o de alcohol puede también estar asociada con el desorden bipolar en los adolescentes.

Se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión).

Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales.

Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros.

Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas.

Los adolescentes con un desorden bipolar pueden sufrir cambios de humor continuos que fluctúan entre extremadamente altos (maníacos) y bajos (deprimidos). Los altos pueden alternar con los bajos, o la persona puede sentir los dos extremos al mismo tiempo (mixtos).

El cambio de una fase a otra (de manía a depresión) es variable y entre fases hay periodos de estabilidad. La frecuencia varía de una persona a otra.

Los síntomas maníacos incluyen:

  • Cambios de humor severos en comparación a otros jóvenes de la misma edad y ambiente (sentirse demasiado contento, reírse mucho, estar demasiado irritable, enfadado, agitado o agresivo).
  • Altas poco realistas en la autoestima, por ejemplo, se sienten todopoderosos, omnipresentes o como súper héroes con poderes especiales. Delirios de grandeza.
  • Aumento de energía desmedida y la habilidad de poder seguir durante días sin dormir y sin sentirse cansado. Insomnio.
  • Hablar excesivamente, no dejar de hablar, hablar muy rápido, cambiar de tema constantemente y no permitir que lo interrumpan.
  • Distracción, la atención pasa de una cosa a otra constantemente. Fuga de ideas, el pensamiento salta de un tema a otro.
  • Comportamiento arriesgado repetitivo, tal como el abuso del alcohol y las drogas, el guiar temerario y descuidado o la promiscuidad sexual.
  • El paciente se siente muy bien, pero se vuelve hostil y paranoide cuando algo frena sus proyectos.
  • Capacidad de crítica anulada, no prevén riesgos, no controlan sus impulsos, totalmente desinhibidos: ropas chillonas o descuidadas, comentarios inoportunos, etc.

En la manía, el paciente no sufre por sus síntomas y no puede entender por qué los demás intentan frenar su estado.

Los síntomas depresivos incluyen:

  • Irritabilidad, depresión, tristeza persistente, llanto frecuente.
  • Pensamientos acerca de la muerte o el suicidio.
  • Disminución en la capacidad para disfrutar de sus actividades preferidas.
  • Quejas frecuentes de malestares físicos, tales como el dolor de cabeza y de estómago.
  • Nivel bajo de energía, fatiga, mala concentración y se queja de sentirse aburrido.
  • Cambio notable en los patrones de comer o de dormir, tales como comer o dormir en exceso.

Podemos diferenciar dos tipos dentro del trastorno bipolar:

* En el trastorno bipolar de tipo I (el clásico) se produce una fase de manía tan acusada que el paciente requiere generalmente hospitalización, ya que las depresiones también son intensas.

El paciente sufre alucinaciones e incluso delirios cuando se encuentra en fase de manía, de tal manera que llega a creerse, por ejemplo, superdotado. Su conducta es totalmente desordenada.

* En el tipo II aparecen depresiones intensas y fases de manía o euforia moderadas que no requieren el ingreso hospitalario y se denominan hipomanía. El trastorno bipolar II se caracteriza por presentar uno o más episodios depresivos mayores acompañado de al menos un episodio hipomaníaco, pero nunca episodios previos maníacos.

Los primeros síntomas del trastorno bipolar aparecen en la adolescencia. Desde este momento hasta que se implanta el primer tratamiento suelen transcurrir unos diez años.

Es un trastorno que afecta la habilidad para ser funcional en las actividades de cada día. Afecta el trabajo o los estudios, a nuestras familias y a la vida social.

Ciclotimia o trastorno ciclotímico

“Es increíble cómo puedo pasar de estar bien a estar mal y de vuelta a estar bien y así todo el tiempo en apenas segundos, se q tengo la autoestima baja y a veces se me hace difícil afrontarlo”

También podría englobarse como un tercer tipo de trastorno bipolar; se define mediante la sucesión de hipomanías y fases depresivas, leves o moderadas que hacen que quien las sufre parezca una persona inestable e imprevisible. No parecen tan graves como para acudir al médico a pesar de que tienen tratamiento.

Carácter cíclico, cambio de humor.

Así, la ciclotimia se define como una alteración del estado de ánimo crónica:

A. Presencia, durante al menos dos años, de numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos periodos de síntomas depresivos que no cumplen los criterios para un episodio depresivo mayor.

B. Durante el período de más de dos años la persona no ha dejado de presentar síntomas del criterio A durante un tiempo superior a dos meses.

C. Durante los primeros años de la alteración no se ha presentado ningún episodio depresivo mayor, episodio maníaco o episodio mixto.

D. Los síntomas de criterio A no se explican mejor por la presencia de un trastorno esquizoafectivo y no están superpuestos a una esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno delirante o un trastorno psicótico no especificado.

E. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica.

F. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

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Depresión psicótica o delirante

Ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por delirios y alucinaciones, que rompan con la realidad.

Depresión postparto

Se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula que en torno al 15%  de las mujeres padecen depresión posparto tras dar a luz.

Trastorno afectivo estacional

La persona sufre de depresión sólo en los meses de invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar,  así pues la depresión desaparece con el buen tiempo, durante la primavera y el verano, volviendo la persona a su estado anímico y funcionamiento normal.

Si necesitas psicoterapia para mejorar algunos de los tipos de depresión de los que acabo de hablar, la Psicología Positiva es muy eficaz, así que no dejes de empezar un proceso terapéutico individual con el psicólogo o psicóloga de nuestro equipo que mejor se pueda adaptar a tu caso. Lo primero que has de hacer para ello es solicitar información sin compromiso con uno de nuestros psicólogos online.

¡Te escuchamos!

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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