Diferencias entre psicología y psiquiatría

Rebeca Gómez Rebeca Gómez (Psicólog@)

1 marzo, 2023

Ante la importancia que la salud mental y que la psicología está adquiriendo en los últimos tiempos como consecuencia de algunos efectos de la pandemia, muchas son las personas y muchos adolescentes que se están planteando dedicarse a ella. Conoce aquí los Efectos Psicológicos en la Salud Mental en tiempos de Pandemia (Covid-19)

En nuestro blog del IEPP ya le hemos dedicado un post a ¿Por qué estudiar Psicología?”. También hemos escrito más en particular sobre las salidas profesionales de la Psicología Positiva y también acerca de las salidas profesionales del Coaching.

De hecho, si te interesa la formación en Psicología Positiva, no dejes de solicitar información de nuestro Curso de Experto en Psicología Positiva y aprende mucho más sobre ella.

Pues bien, hoy vamos a profundizar en las diferencias que hay entre la psicología y la psiquiatría porque en muchos comentarios nos lo habéis preguntado y solicitado, también a través de nuestras redes sociales y, de hecho, sabemos que si no se tiene mucha información, puede llevar a error y a confusiones importantes. 

Para que eso no ocurra, quédate con nosotras. 

Diferencias 

  • Lo primero, primerísimo de todo, es en relación a la formación académica del profesional que se va a dedicar a cada disciplina, ya que son dos formaciones totalmente diferentes. 

La persona que quiere ejercer la psiquiatría ha de estudiar previamente medicina, en psicología no es necesario. En el primer caso, tras su grado en medicina, para poder ejercer después como psiquiatra, una vez superado su examen MIR, tendrá que especializarse en psiquiatría con su residencia. De esta forma se convertirá en médico/a especialista en enfermedades mentales. Por lo tanto, el MIR y la especialidad en psiquiatría es condición indispensable para ejercer. 

Por otro lado, la persona que haya estudiado psicología y que quiera ejercer con especialidad clínica también se puede especializar a través del PIR y una residencia posterior, pero no todas las personas que estudian psicología lo hacen. Hay otras especialidades diferentes a las que acceder una vez terminado el grado en psicología. 

Conoce en este otro artículo del blog, todo lo que hace un/a profesional de la Psicología Clínica.

  • El/la psicólogo/a nunca puede medicar, no ha recibido formación ni habilitación para recetar ningún fármaco, el/la psiquiatra en cambio, al ser médico, sí puede recetar y, de hecho, lo hace muy habitualmente. 

Cuando es evidente que se va a necesitar una medicación, el/la médico de familia o de cabecera, derivará al paciente a la consulta de psiquiatría que es el/la profesional más indicado para ello y no al psicólogo/a. 

  • Cierto es que ambas profesiones abordan en su práctica el mundo de la salud mental y de las enfermedades mentales, pero no lo hacen de la misma manera y es que según el tipo de trastorno o enfermedad podremos recurrir a una o a otra. 

Lo habitual es que en las consultas de psicología se aborden casos menos graves que no requieran quizá de medicación, ni de un fármaco principal. Enfermedades o trastornos que se puedan acompañar desde un proceso cognitivo-conductual o desde nuestra especialidad, la Psicoterapia Positiva trabajando sobre las fortalezas, pensamientos y/o hábitos de conducta, para no sólo disminuir malestar, sino para generar bienestar, felicidad y recursos funcionales de afrontamiento a partir de las potencialidades de la persona.  

  • El “cómo” es otra de las diferencias que encontramos entre estas disciplinas, y es que la forma en cómo se abordan los problemas, demandas y trastornos, será diferente. 

En consulta psiquiátrica primero se buscará un diagnóstico para después partir hacia un tratamiento específico. El punto de partida, ese diagnóstico, es muy importante y prioritario para el/la psiquiatra, con el objetivo de que el tratamiento modifique y produzca cambios en la base de la enfermedad. 

Sin embargo en las consultas psicológicas ese diagnóstico puede ser secundario (incluso no existir), ya que lo fundamental no es cambiar, es habilitar y que la persona pueda aprender nuevas herramientas, más funcionales y adaptativas, relacionadas con el manejo emocional, con su forma de afrontar, pensar e interpretar el día a día. 

  • Desde la psicología el acompañamiento suele ser mucho más amplio, es habitual que se aborden muchas más variables que en el caso de la psiquiatría. 

La  mirada del/la terapeuta suele ser más global. Es habitual que el psicólogo/a trabaje con la familia, con la pareja, que aborde cada caso de una manera más global y teniendo en cuenta también las relaciones con el contexto social, emociones, abordando experiencias pasadas y forma de pensar. 

El/la psiquiatra, en contraposición, suele ser mucho más concreto e ir encaminado hacia un único punto a trabajar de forma más concreta, directa y menos holística, el cerebro del paciente.  

  • Diferencia en la duración de las sesiones. 

Justo por lo comentado en el apartado anterior, lo habitual es que la duración de las sesiones de psiquiatría sean más breves en tiempo que las sesiones psicológicas. En  torno a los 25 minutos las primeras y entre 45-60 minutos las segundas. ¡Ojo! Puede haber excepciones. 

Conclusión

Ya para terminar, desde el IEPP queremos apelar a la complementariedad, a la unión y a la suma de ambas disciplinas, siempre que sea necesario. Y es que ninguna es mejor que la otra, no son excluyentes, son diferentes y ambas necesarias. Por lo que lo más recomendable es la mezcla de ambos/as profesionales con el objetivo de conseguir que la persona deje de sufrir y su malestar disminuya.

Por ello, y en beneficio de la persona afectada, se hace más que recomendable la cooperación de ambas profesionales en un plano de igualdad.

Fuentes de datos:

  • de Psicólogos, F. E. D. A. (2003). Psicología clínica y psiquiatría. Papeles del psicólogo, 24(85), 1-10.
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Rebeca Gómez
Rebeca Gómez

Licenciada en Psicología. Máster en Psicología Positiva. Psicóloga del Equipo Técnico en Juzgado de Menores del Ministerio de Justicia. Psicóloga y Docente en el Instituto Europeo de Psicología Positiva.

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