no tengo ganas de hacer nada

No tengo ganas de hacer nada, ¿estaré deprimid@?

Categoría: Depresión

“Últimamente, Leticia se ha estado sintiendo extraña. Sus amigas también lo han notado. María se sorprendió cuando Leticia rechazó su invitación a ir de compras el sábado pasado (siempre le ha gustado ir de compras). En realidad, no había razón para no ir, pero simplemente no tenía ganas. En lugar de ir, pasó gran parte del sábado durmiendo.

Pero quedarse en su casa más de lo habitual no es el único cambio en Leticia. Siempre fue muy buena estudiante, pero en los últimos meses sus notas han bajado de manera notoria y tiene problemas para concentrarse. Incluso ha suspendido algunos exámenes y aún no ha entregado un ejercicio que debía entregar la semana pasada.

Cuando regresa a su casa para la cena, después de entrenar, no tiene hambre. Si bien hace el esfuerzo de comer un poco con su familia, no tiene demasiado apetito. Después de la cena, Leticia va a su habitación, hace algunas tareas y se acuesta. Ni siquiera tiene ánimo para hablar por teléfono con sus amigas.

Cuando su madre muy preocupada le pregunta qué le pasa, ella siente ganas de llorar pero no sabe por qué. Todo parece estar mal, aunque no ha ocurrido nada malo en particular. Simplemente se siente triste todo el tiempo y no se puede liberar de ese sentimiento.”

Por ejemplo, septiembre es un mes de reinicio, de vuelta de las vacaciones y toca empezar nuevos proyectos o continuar con las que ya teníamos tras el parón y el merecido descanso.

Hay personas a las que les puede costar más de lo habitual empezar y arrancar el día con cierta energía y ponerse a llevar a cabo las actividades y tareas habituales que supone cualquier día normal: tareas de casa, hacer la compra, la rutina diaria del trabajo fuera de casa, encargarse de los niños… En nuestro post Síndrome Postvacacional ya te hablamos de ello.

Todo el mundo atraviesa períodos de tristeza, de soledad o de infelicidad. Los acontecimientos cotidianos y nuestras reacciones ante ellos, afectan a veces a nuestra calma y paz interior. Así funcionamos y así es la vida.

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Pero cuando esos sentimientos y sensaciones duran semanas o incluso meses, impidiendo que volvamos a adoptar una visión sana de la realidad e interfiriendo de manera notable en nuestro día a día es posible que nos hallemos ante una depresión.

Cómo recuperar las ganas de hacer cosas

Conjuntamente con el tratamiento psicológico y/o médico adecuado para cada caso, aquí os dejamos varios tips o consejos que llevados a la práctica pueden mejorar y que aumenten tus ganas de hacer cosas.

  1. Si te gusta, hazlo: reflexiona y piensa qué actividades te gustan de verdad y te provocan placer y un sentimiento de felicidad: hacer yoga, leer, ir al cine, pasear, ir de compras, escuchar música, bailar, cocinar… Es fundamental que retomes algunas de ellas y obligarte a llevarlas a la práctica, de esta forma las emociones positivas volverán y te sentirás bien.
  2. Proponte metas sencillas a corto plazo: piensa qué es lo que te gustaría conseguir o lo que más deseas alcanzar a corto plazo y céntrate en perseguir ese sueño y conseguirlo. Prepararte una oposición, mudarte de casa, empezar ese curso que tanto llevabas buscando…
  3. Rodéate de gente: es fundamental que sigas interactuando con las personas de tu entorno: amigos de toda la vida, familia, pareja, compañeros de trabajo. Trata de no aislarte y esfuérzate por quedar y hablar con ellos.
  4. Busca la felicidad dentro de ti: ya os lo detallamos en nuestro artículo Lo tengo todo y no soy feliz la felicidad está en ti. Deja de compararte y buscar fuera, la fuente de tu felicidad la tienes en tu interior, sólo has de encontrarla 😉
  5. Practica ejercicio físico: aunque te sientas incapaz de moverte y te apetezca menos de cero, has de hacer un gran esfuerzo y empezar a realizar cualquier actividad física. 
  6. Entrena y familiarizate con el Mindfulness: te va a ayudar y es que está comprobado que su práctica habitual mejora y frena los niveles de ansiedad y de depresión. Aprende más sobre esta técnica en nuestro post  Qué es el Mindfulness”. Gracias al Mindfulness podrás escuchar con más detenimiento tu diálogo interior y por ello es terapéutico para prevenir la depresión puesto que para poder minimizar el impacto de los pensamientos negativos, en primer lugar es fundamental identificarlos para poder cambiar el enfoque. También te va a beneficiar para calmar ese ruido mental muchas veces presente en personas depresivas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya indicó que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebrovascular) mientras que en el año 2000 ocupaba el cuarto lugar.

Vamos a profundizar un poquito más.

Abulia

Cuando “no tengo ganas de hacer nada” se convierte en la frase constante que escucho dentro de mi cabeza de manera habitual y estoy de verdad sin ganas de hacer nada, entonces hablaríamos de abulia. La abulia es la ausencia casi total de ganas de vivir o de hacer cualquier actividad.

Puede ser un síntoma de múltiples trastornos mentales y en uno de los que se observa con mayor frecuencia es en la depresión.

Sus principales características son:

  • Falta de automotivación y energía para hacer cualquier actividad que anteriormente le generaba placer o interactuar con otras personas.
  • Pasividad.
  • Respuesta emocional tardía.
  • Disminución de la espontaneidad.
  • Dificultad para tomar decisiones, centrarse en objetivos y cumplirlos.

Una vez que detectamos abulia es fundamental ponernos en manos de profesionales para intervenir lo antes posible y poder mejorar la calidad de vida del paciente. 

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Anhedonia

Definimos anhedonia como la incapacidad por experimentar placer. Aparece una disminución o total incapacidad para disfrutar con aquellas situaciones o actividades con las que el sujeto antes sí disfrutaba.

La anhedonia y la abulia son íntimas amigas y suelen ir de la mano en el diagnóstico de la depresión.

Hipersomnia

La hipersomnia hace referencia a la somnolencia excesiva aun habiendo dormido unas 7 horas seguidas. La persona durante el día sólo quiere dormir y no hacer nada más que dormir.

Depresión

La depresión es uno de los más comunes y serios problemas de salud mental que enfrenta la gente hoy en día. Millones de personas en todo el mundo sobreviven en medio de la depresión.

Los síntomas varían mucho de una persona a otra. Varían tanto que dos personas deprimidas pueden tener muy poco en común, más allá del estado de ánimo deprimido. Aun así,  los síntomas principales que la definen son:

  • Tristeza patológica: se diferencia de la tristeza normal y habitual, alcanza un nivel tal, que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social, en lo familiar y lo sexual. Puede aparecer sin motivo alguno o tras un acontecimiento significativo. Es una sensación muy profunda, arrasadora. Tanto, que el paciente se siente "en baja", tal como si hubiera perdido el sabor, el placer de vivir. Se considera incapaz de brindar amor o afecto, lo cual aumenta sus sentimientos de culpa.
  • Anhedonia
  • Ansiedad: es la acompañante habitual del deprimido, que experimenta una extraña desazón, como un trasfondo constante.
  • Insomnio: al paciente le cuesta conciliar el sueño y, además, se despierta temprano y de muy mal humor.
  • En algunos casos puede presentarse la hipersomnia de la que acabamos de hablar.
  • Alteraciones del pensamiento: imagina tener enfermedades de todo tipo; surgen ideas derrotistas, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones, distorsiones cognitivas. El pensamiento sigue un curso lento y monocorde, disminución importante de las capacidades cognitivas: memoria, atención, concentración, velocidad mental, etc.
  • Alteraciones somáticas: por lo común surgen dolores crónicos o erráticos así como constipación y sudoración nocturna. Se experimenta una persistente sensación de fatiga o cansancio. Fatiga, dolores de cabeza, dolor de espalda, náuseas, vómitos, estreñimiento, molestias cardiorrespiratorias, etc.
  • Alteraciones del comportamiento: el paciente tiene la sensación de vivir arrinconado. Puede estar quieto, de manos cruzadas, o explotar en violentas crisis de ansiedad o en ataques de llanto por motivos insignificantes. Le resulta difícil tomar decisiones y disminuye su rendimiento en el trabajo.
  • Modificaciones del apetito y del peso: la mayoría de los pacientes pierde el apetito y, en consecuencia, provoca una disminución de peso considerable.
  • Culpa excesiva: siente con exceso la carga de una culpa inexistente, lo cual puede desembocar en delirios.
  • Pensamiento suicida: los pacientes presentan una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos.
  • Disminución de la energía: se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, muy a menudo más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más fatigadas por la mañana que por la tarde.

A veces podemos estar bajitos de energía o pasando una etapa de más cansancio, pero si esta sensación de no poder con tu cuerpo, de estancamiento emocional, de sentirte sin motivación y de no querer hacer absolutamente nada se prolonga en el tiempo e incapacita tu día a día, afectando en tu calidad de vida, es posible que no sólo sea falta de ganas o falta de energía y sea algo un poco más complejo.

Si consideras que tu situación va más allá y no necesitas un simple refuerzo de tu autoestima, te recomendamos que solicites una cita con nosotros en el IEPP para una primera orientación sin compromiso donde hablaremos de todo esto y podemos empezar juntos un proceso individual que te dará herramientas para poder recargar pilas y energía, y ver algo de luz entre tantas tinieblas.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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