presión social

La presión social y cómo desprenderse de ella

Categoría: Desarrollo Personal

En este post vamos a desgranar el concepto de presión social. Vamos a hablar desde lo que significa y su origen y causas, hasta las consecuencias que puede llegar a provocar. Así pues, empecemos por el principio, para ir después poco a poco profundizando en este concepto, ¿qué es en realidad la presión social?

Definición y origen

Podemos decir que la presión social se traduce en la incapacidad que sufre una persona para mantener su criterio, opinión y creencias ante la presión de otras personas o la presión de grupo. Y es que cuando esto no es algo puntual, sino que ocurre continuamente y la persona en su día a día está cediendo y dejándose llevar por lo que otros dicen, opinan y hacen, claramente está sufriendo presión social.

Causas

El ser humano, como ser social por naturaleza que es, desde las etapas más tempranas de su infancia necesita de manera imperiosa cubrir la necesidad de pertenencia. De esta necesidad básica de pertenencia podemos empezar a ceder ante la presión social ejercida por parte de nuestro entorno y de la sociedad en la que vivimos.

Una vez llegados a la adolescencia, la presión social tiende a volverse más intensa. Y es que en los jóvenes la necesidad de pertenecer y ser parte de un grupo se vuelve mucho más exagerada. Llegando a influir directamente en la formación y en el desarrollo de la personalidad.

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En este punto es importante recordar que existen numerosos estudios y casos dentro del campo de la psicología social en los que queda suficientemente demostrado cómo una persona puede cambiar de opinión e incluso llegar a sobrepasar sus propios límites y principios si el resto del grupo al que pertenece tiene un parecer común contrario al suyo.

Esto ocurre únicamente por el hecho de obedecer a la conformidad social, por culpa de la presión social, por miedo a ser rechazado y por sentirse aceptado.

Pero es en la adolescencia, cuando ceder ante la presión social, afecta a la identidad del individuo de una manera mucho más determinante. Incluso podemos leer investigaciones que han encontrado una relación directa entre el inicio del consumo de drogas y otros malos hábitos y la presión social que ejerce el grupo en esta etapa tan importante de la vida. ¡Mucho cuidado aquí!

Ya en épocas más avanzadas de la vida, tampoco podemos relajarnos y es que la presión social puede seguir estando y afectando en nuestro día a día y en nuestras decisiones de manera habitual.

Consecuencias en la identidad

Aquí destacamos varios síntomas y/o características en las personas que caen en la presión social . Ojo a ellos ya que nos pueden poner en alerta ante la inevitable opresión del entorno:

  • Baja autoestima: Las personas con la autoestima baja suelen ser personas más inseguras y a las que les cuesta más de lo normal mantenerse firmes en sus decisiones. Suelen ser personas que se dejan llevar más fácilmente por el grupo.
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  • Sentimientos de inferioridad: Este factor está directamente relacionado con la autoestima baja. Si siento que valgo menos que el resto, le daré más y mayor importancia a las opiniones de los demás y por tanto cederé con más facilidad ante ellos.
  • Falta de seguridad: De nuevo enlazado con lo anterior. Cuando la persona no se siente seguro, hará que no confíe en sus decisiones, dándole así mayor importancia a las opiniones del resto de las personas y dejándose llevar.
  • Miedo al rechazo: Las personas que tienen un miedo atroz al rechazo, pueden llegar a hacer cualquier cosa, independientemente de lo que les dicte su propia identidad. Lo hacen de cara a ser uno más dentro del grupo y para no ser rechazado ya que ellos como consecuencia de su miedo piensan que no lo podrían llegar a soportar.
  • Falta de asertividad: Las personas que son poco asertivas, les cuesta mucho decir lo que piensan, sobre todo les cuesta mucho decir “no”. Son personas que de manera habitual ceden. Ceden en el colegio de más pequeños, en la Universidad, en el noviazgo, con los compañeros de trabajo, con sus amigos de siempre, ante las peticiones de sus jefes… y no son consecuentes con lo que piensan y quieren en realidad.

Por tanto, a través de la presión social se llega a ejercer influencia en la toma de decisiones y en las actuaciones de las personas. Y aunque a veces existen consecuencias positivas y negativas, son los efectos negativos de la presión social los que más afectan e interceden en el bienestar de la persona. Podemos destacar sentimientos de tristeza, de ansiedad, de culpabilidad o de decepción en la persona que cede.

Cómo afrontar y lidiar con la presión social

¿Qué podemos hacer ante esto? Trabajarlo y trabajarlo y es que la presión social puede combatirse. Para ello habrá que solicitar ayuda de un profesional para marcarse unos objetivos claros a conseguir:

  1. Reforzar la autoestima: Ya os hemos explicado en diferentes posts, lo importante que es tener una autoestima sana, que haga que nos valoremos de forma adecuada. Si trabajamos nuestra autoestima será más complicado ceder al poder de la presión del grupo y dejarse llevar en contra de lo que en realidad queremos, sólo por complacer al resto.
  2. Mejorar habilidades sociales: Este punto es fundamental. Aprender a relacionarnos de manera correcta nos beneficiará en muchos aspectos de la vida y uno de los más importantes es precisamente ante la presión social.
  3. Mejora la comunicación: Saber comunicarse adecuadamente a nivel familiar, grupal y con personas de otras áreas sociales y de otros grupos diferentes al nuestro es básico también para ser consecuente y  no ceder ante lo que en realidad no queremos.
  4. Desarrollar valores personales y familiares: Saber qué quiero, por qué lo quiero y sobre todo tener claro lo que NO quiero ni necesito es importantísimo para el desarrollo de una personalidad fuerte. Nuestros valores personales guiarán el camino que seguiremos hasta el completo desarrollo personal.
  5. Aprender aspectos fundamentales como la asertividad: Ser asertivo implica expresar lo que se siente, se piensa y se desea de manera clara, directa y oportuna. Es fundamental expresar con claridad lo que pensamos y lo que sentimos sin ofender a nadie cuando lo hagamos.
    Para ello podemos entrenar diferentes formas de decir ‘no’, hablar de forma contundente y con voz firme, utilizar el sentido del humor en contraposición de una propuesta, proponer alternativas a algo que no nos convence demasiado. Y es que siendo asertivo podré decir "no" con libertad, sin miedo, ni tapujos y no caeré de manera tan sencilla en esa corriente social que no comparto.
  6. Trabajar la empatía: Salir por un momento de uno mismo y ser capaz de ponerte en el lugar del otro y ver cómo actuaría otra persona, ayudará a mantener la calma y no ceder desde el primer momento a la presión del grupo. Aunque ¡cuidado aquí! y es que ponernos en el lugar del otro de forma abusiva, también puede llevarnos a perder los nervios y tomar una decisión irracional. Así que lo ideal, si hablamos de empatía, es encontrar el punto medio, ni mucho ni poco, empatía en su justa medida.

Y es que es imposible vivir en una burbuja en la que todo lo que ocurra a nuestro alrededor no nos salpique. Lo que sí es posible es llegar a ser una persona segura de un@ mism@ y firme en sus convicciones que exprese lo que sienta, cuando de verdad lo sienta y que  no tenga miedo a no ceder. Sé auténtic@, ¿empezamos?

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Preguntas Frecuentes

¿Sueles cambiar fácilmente de opinión dejándote llevar por lo que hace tu grupo de amig@s?, ¿te cuesta mantener en firme las decisiones que tomas y no dejar que te influya lo que el resto de tu entorno opine de esas decisiones?. ¿Eres consciente de que siempre piensas y actúas según las pautas del grupo al que perteneces y no siendo sincer@ y consecuente con tus verdaderas creencias personales?

Si sientes que eres una persona extremadamente influenciable y te afecta en exceso la presión social igual es el momento idóneo para solicitar con un profesional. Siempre puede ser una ayuda que te facilite el camino.

Sonia Castro
Sonia Castro

Licenciada en Psicología por la UAM. Especialidad clínica y de la salud. Centrada en el campo de las relaciones personales. Compagino mi vida profesional con mi gran afición, la escritura, redactando para distintos blogs y con dos libros publicados. Actualmente orientadora/responsable de atención al alumno en el IEPP.

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